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Ricardo Ávila
Editorial

Balance de una gestión

Aparte de ser el ministro de Hacienda que más ha durado en el cargo, la labor de Mauricio Cárdenas, funcionario saliente, merece elogios.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
agosto 01 de 2018
2018-08-01 09:01 p.m.
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Queda menos de una semana para que Mauricio Cárdenas salga del Ministerio de Hacienda, tras casi seis años al frente de esa cartera. Quizás ningún otro integrante del gabinete de Juan Manuel Santos ha mostrado tanta actividad reciente como el encargado de las finanzas públicas. De suscribir un acuerdo con la Agencia Francesa de Desarrollo para tener acceso a tasas de interés preferenciales, el funcionario pasó a visitar el proyecto de TransMiCable –que será inaugurado en Bogotá–, a firmar un convenio de doble tributación con el Japón y a participar en un conversatorio en la Federación de Cafeteros, todo en los últimos días y en combinación con entrevistas, despedidas y asuntos propios de cada jornada.

El ritmo frenético es parte de la impronta de alguien que desde ya ocupa un lugar en la historia, pues nadie había estado en el cargo tanto tiempo. Abdón Espinosa fue ministro en un par de ocasiones y sumó 4,8 años en total, mientras que Esteban Jaramillo lo hizo en tres oportunidades, con lo cual ocupó por 4,7 años el despacho en cuestión. Dado el final de la figura de la reelección presidencial, es probable que esa marca se mantenga largo rato, a menos que Alberto Carrasquilla se quede por 23 meses o más en el cuatrienio que comienza.

Sea como sea, lo que realmente hace destacable a Cárdenas es su gestión, dividida en dos eras distintas. La primera fue la de la prosperidad, por cuenta de los altos precios de los bienes primarios; la segunda, la de la austeridad, una vez tuvo lugar el desplome de las cotizaciones del petróleo a partir de julio del 2014.

En ambos casos, el funcionario resultó fundamental para poner en marcha las prioridades de la Administración y apretar el cinturón cuando se hizo indispensable. No hay duda de que a la hora de las decisiones antipáticas, quien más lo respaldó fue Juan Manuel Santos, que nunca olvidó que había pasado por esa cartera en la época de Andrés Pastrana.

Semejante confianza sirvió para impulsar políticas impopulares. Una de ellas acabó siendo la venta de Isagen, a pesar de la oposición de la ciudadanía. La gran mayoría de esos recursos se fueron a la Financiera de Desarrollo Nacional, uno de los legados más trascendentales que deja la administración saliente, por el profesionalismo con que se maneja y el volumen de recursos que moviliza.

Otro ejemplo es el de la reforma tributaria del 2016, con su antipático aumento de tres puntos en la tarifa general del IVA. Pasando por encima del anhelo de meterse a la arena política, Cárdenas le dio prioridad a mantener la casa en orden. Si alguna vez aspira a ser elegido, eso seguramente será usado por sus contradictores, pero lo sucedido demuestra que antepuso la responsabilidad a sus intereses.

Es válido cuestionar si ese remedio era el indicado en ese momento, pues el descenso en los índices de confianza y la afectación del consumo hicieron del 2017 un año para olvidar. No obstante, el crecimiento positivo se mantuvo y la inflación dejó de ser un gran dolor de cabeza. Tampoco hay que menospreciar que gracias a ese sacrificio se pudo preservar el grado de inversión, a pesar de un déficit externo que parecía inmanejable.

Contener la avalancha fue posible, en buena parte, debido a la credibilidad de Cárdenas en los escenarios internacionales. Superado el peligro, es fácil menospreciarlo, pero otra habría sido la historia si las calificadoras de riesgo o los tenedores de bonos hubieran creído que el Ministerio de Hacienda no estaba en buenas manos.

Qué hubo errores, sin duda. Que sectores empresariales se sintieron maltratados, también. Las relaciones con el Congreso y el uso de cupos indicativos para sacar adelante los proyectos de ley generaron inquietudes. Sin embargo, el balance es positivo y la economía colombiana está mejor ahora que en el 2010. Cárdenas tiene mucho que ver en eso.

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