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Ricardo Ávila
Editorial

Haciendo cuentas

El ministerio de Hacienda dio a conocer sus cálculos sobre el plan financiero del 2019, el cual depende de que los supuestos usados se cumplan.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
febrero 04 de 2019
2019-02-04 08:26 p.m.
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No se trata, en absoluto, de un documento de lectura general. Sin embargo, los observadores especializados tomaron nota de un texto dado a conocer el viernes pasado, en el cual el Ministerio de Hacienda puso en blanco y negro sus proyecciones sobre la situación de las finanzas públicas en el 2019 y en particular el cálculo con respecto a las fuentes y usos de recursos que permitan mantener las cuentas del Gobierno central en orden.

A primera vista, no hay de qué preocuparse. Como bien reza el dicho popular “el papel aguanta todo”, lo cual quiere decir que si los supuestos usados para hacer las sumas y restas se cumplen, el panorama está despejado. El problema es que no han faltado los cuestionamientos con respecto a cierto exceso de optimismo en las proyecciones.

El primer tema en la lista, es el crecimiento de la economía este año. La meta oficial establecida es de 3,6 por ciento que no solo superaría en un punto porcentual el dato del 2018, sino que se encuentra por encima de lo que pronostican el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, Fedesarrollo, el Banco de la República y la gran mayoría de las entidades privadas.

Para Minhacienda, la expectativa de un repunte se basa en el dinamismo que tendrían varios sectores. La construcción, por ejemplo, mejoraría su ritmo debido a que las alcaldías que terminan, aceleran las obras pendientes. A lo anterior se agregaría un impulso a las concesiones de cuarta generación y la reactivación del ramo de la vivienda tras los apoyos presupuestales ya definidos.

Por el lado de la minería, hay la expectativa de que la tendencia alcista en la explotación petrolera continúe, tras el mayor ritmo de inversión observado en meses recientes. A su vez la industria tomaría un nuevo aire, por cuenta de expansiones previstas en las áreas de refinación o fabricación de alimentos. En cuanto al comercio, la recuperación en la confianza de los consumidores debería sentirse positivamente sobre la demanda interna, aparte del alza en el poder adquisitivo de la población, tras el reajuste del salario mínimo.

Junto a lo anterior, se espera que la inflación sea del 3,2 por ciento anual, que el dólar se ubique en 3.100 pesos y que el petróleo mantenga una cotización promedio de 65 dólares por barril, en la variedad Brent. Al respecto, lo más difícil es que los hidrocarburos se ubiquen en el nivel deseado, dada la volatilidad vista en los últimos meses.

Buena parte de la estructura planteada se apoya en los cimientos que dejó la ley de financiamiento aprobada por el Congreso en diciembre pasado. Aunque el Ejecutivo no logró los 14 billones de pesos en ingresos adicionales que buscaba, la esperanza es que los 7,1 billones de más que deberían llegar a las arcas públicas, resulten claves para cumplir con el requisito de la regla fiscal que plantea un déficit equivalente al 2,4 por ciento del Producto Interno, lo cual, en plata blanca, significa un saldo en rojo de 24,9 billones de pesos.

Todo lo anterior influye sobre las necesidades de dinero. En materia de deuda, la idea es asegurar desembolsos por 53,1 billones de pesos, de los cuales el 24 por ciento provendrá de fuentes externas. La reciente colocación de 2.000 millones de dólares en bonos lleva a pensar que ese objetivo es factible. A su vez, la emisión de bonos de tesorería ascendería a 40,4 billones de pesos, 2,2 billones menos que en el 2018.

La tranquilidad con la cual el mercado recibió los anuncios da para pensar que la administración Duque cuenta con el beneficio de la duda. Dicho de otra manera, el plan financiero se puede respetar, si hay capacidad de reacción rápida en caso de que los supuestos esbozados no se cumplan. Y por ahora la gran incógnita es cómo va a hacer el Ministerio de Hacienda para resolver el acertijo del 2020 cuando la situación fiscal se ve mucho más complicada que la de ahora.

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