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Ricardo Ávila
Editorial

Hora de hacer el conteo

El arranque del Censo Nacional de Población es la oportunidad para apoyar un proceso que va a permitir tener datos clave sobre el país.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
enero 08 de 2018
2018-01-08 05:35 p.m.
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Hoy el Dane anuncia el arranque del Censo Nacional de Población y Vivienda. Se trata de la operación estadística más ambiciosa y de más amplia cobertura de los últimos años, orientada a construir una fotografía detallada de quiénes somos, dónde estamos y cómo vivimos. Más de 31.000 personas tocarán las puertas de todos los hogares del país hasta el último rincón, incluyendo 111 pueblos indígenas y 193 territorios colectivos afro.

Hace trece años que Colombia no realiza un ejercicio similar. Y aunque la labor de conteo se parece en abstracto a las realizadas previamente, hay particularidades que no se pueden pasar por alto. Para comenzar, el fin del conflicto con las Farc permitirá llegar a zonas que en la práctica estaban vedadas para los encuestadores oficiales, por lo cual se podrá contar con una información muy valiosa. No menos importante es el uso de nuevas herramientas que permitirán a cientos de miles de ciudadanos diligenciar directamente el formulario establecido.

Por sus características técnicas, el Censo es un patrimonio del Estado y no de un gobierno determinado. Sus resultados finales permitirán conocer mejor la realidad del país y servirán para diseñar los programas sociales y económicos de las administraciones que vienen. En tal sentido, no solo es absurdo, sino mezquino rasgarse las vestiduras porque el proceso coincida con la época electoral.

Aun así, algunos debates políticos e ideológicos alrededor de varios grupos poblacionales específicos han sido notorios. Por definición, todos los censos se desarrollan con restricciones presupuestales: la lista de temas en una sociedad contemporánea es larga. Además, los expertos señalan que los cuestionarios no pueden tomar demasiado tiempo, ya que se pone en riesgo la calidad de la información. Y hay temas sensibles y privados que pueden ser abordados usando otras herramientas o ser recogidos mediante encuestas y registros administrativos.

En el caso de los discapacitados, por ejemplo, acertó el Gobierno al destinar recursos adicionales para su medición. No obstante, expertos en asuntos sociales han alertado que las preguntas no cubrirán la totalidad de parámetros que abarca el Índice de Pobreza Multidimensional. Quienes saben recuerdan el refrán según el cual ‘lo mejor es enemigo de lo bueno’.

De otro lado, vale la pena insistir en la trascendencia del componente más novedoso: la inclusión de un formulario electrónico. Colombia entra así a un selecto grupo de países que cuentan con la herramienta para recabar este tipo de datos. Todos los hogares colombianos podrán autocensarse a través de internet hasta el 8 de marzo, ahorrando tiempo y recursos. En vez de una visita para diligenciar el formulario de unas 50 preguntas, aquí habrá un rápido proceso de verificación. Para los que no quieran o no puedan usar la opción de la red, el tradicional puerta a puerta se dará entre abril y junio.

También es importante llamar la atención sobre el proceso de consulta y concertación con grupos indígenas, afrocolombianos y Rom para garantizar su lugar en el Censo. El operativo no solo llegará a los territorios donde habitan tales comunidades, sino que sus miembros participarán en aspectos del proceso, como movilización, logística y comunicaciones.

En conclusión, aquí de lo que se trata es de mostrar una fotografía que comprenda el mayor número de detalles posibles –hasta la cantidad de migrantes– para no dar palos de ciego en las decisiones públicas. Aparte de la evolución de la demografía, el tamaño de ciudades y pueblos y la distribución espacial de la población, se trata de entender cómo estamos cambiando y de qué manera nuestra diversidad –al igual que la desigualdad entre regiones– se expresa en las estadísticas. Todo para poder reaccionar con conocimiento de causa.

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