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Ricardo Ávila
Editorial

La apuesta de la Cepal

Para la entidad adscrita a la ONU, las cosas comienzan a mejorar en la región en lo que atañe a la economía, con la excepción de Venezuela.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
diciembre 14 de 2017
2017-12-14 09:27 p.m.
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Colombia no es el único lugar en el cual se escucha aquella frase según la cual ‘lo peor ya pasó’, al menos en lo que respecta al comportamiento de la economía. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la región también empieza a ver la luz al final del túnel después de recibir en el 2014 el coletazo de la descolgada en los precios de las materias primas que exporta, algo que se combinó con el efecto de crisis políticas profundas como la de Brasil.

Las cifras proyectadas distan de ser extraordinarias, pero al menos son positivas. De acuerdo con lo dicho ayer por el organismo adscrito a Naciones Unidas, la expansión del Producto Interno Bruto en esta zona de más de 600 millones de personas llegaría a 1,3 por ciento este año y a 2,2 el próximo, cálculos que no dan para hacer ferias y fiestas, pero que dejan en claro que la recesión forma parte de los malos recuerdos del pasado reciente.

El mejoramiento del clima es explicado por factores tanto externos como internos. En el ámbito global, el aumento en los precios de bienes primarios como petróleo, cobre o soya fue lo suficientemente grande para darle una mano a las exportaciones de la zona. Gracias a esa circunstancia, un buen número de países registra superávit en su comercio exterior, lo cual les ha permitido acumular reservas internacionales.

Junto con lo anterior, el manejo macroeconómico en la mayoría de los países podría calificarse como prudente. Los bancos centrales supieron aflojar la cuerda cuando las condiciones lo han permitido, pues en general la inflación disminuyó, lo cual se expresó en una rebaja en las tasas de interés internas y en una reactivación del consumo.

De forma paralela, se hicieron reformas tributarias que sirvieron para mejorar la realidad fiscal de un puñado de naciones. La Cepal sostiene que la evasión ascendió en el 2015 a 340.000 millones de dólares en la región, pero aun así ha sido posible mantener la casa en relativo orden.

Por otra parte, algunos de los peores temores no se volvieron verdad. Donald Trump sigue con su retórica en contra del libre comercio, pero el anunciado impuesto fronterizo que habría gravado las importaciones provenientes de su vecino del sur no llegó a concretarse. Es cierto que el futuro del Nafta está en entredicho, aunque la puerta de su renegociación todavía no se cierra del todo.

Al mismo tiempo, el Banco de la Reserva Federal en Washington subió el costo de los fondos que provee sin que sucediera la fuga de capitales hacia el país del norte que muchos temían. No hay duda de que el dólar se fortaleció por este motivo y que el buen desempeño de Wall Street o la reforma impositiva que está a punto de convertirse en realidad impulsaron aún más al billete verde. A pesar de ello, hay suficiente liquidez a la hora de conseguir crédito, sin que el costo de endeudarse sea mucho mayor ahora que antes.

Los desastres naturales –huracanes, avalanchas y terremotos– pasaron una elevada cuenta que se nota sobre todo en algunas islas del Caribe. No obstante, la verdadera tragedia es la de Venezuela, cuya debacle parece no tener fin. La Cepal opina que la economía vecina caerá 9,5 por ciento en el 2017 y 5,5 por ciento adicional en el 2018.

En medio de ese contexto, Colombia se ubica en la parte media de la tabla. No somos, claro está, el país que más avanza, pero en el grupo de las naciones de mayor tamaño estamos dentro del lote puntero.

Lo anterior no sirve necesariamente de consuelo a la luz de la notoria desaceleración de tiempos recientes. Sin embargo, como buena parte de nuestros vecinos, el futuro pinta mejor que el presente, lo cual equivale a un crecimiento del 2,6 por ciento el año que viene, según los pronósticos cepalinos. Habrá que ver si esa apuesta es la correcta.

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