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Ricardo Ávila
Editorial

Poco para celebrar

El crecimiento de la economía colombiana el año pasado fue mejor de lo que se llegó a creer, pero el final del 2017 mostró más sombras que luces.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
febrero 15 de 2018
2018-02-15 08:47 p.m.
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Las expectativas eran tan bajas que el resultado casi que se consideró como una buena noticia. Así podrían resumirse las reacciones de los analistas después de que el Dane dio a conocer sus cálculos con respecto al crecimiento de la economía colombiana durante el 2017. Frente a las apuestas que hablaban de un alza del 1,6 por ciento en el Producto Interno Bruto, el dato de 1,8 por ciento se recibió con alivio. En lugar de ser el peor guarismo en lo que va del siglo, se trata del tercero más malo, después de los de 2009 y 2001.

No obstante, una mirada más detallada a los números deja en claro que la fotografía entregada ayer tiene elementos oscuros. Para comenzar, la causa de que la nota final haya superado las proyecciones recientes es que la entidad encargada de las estadísticas modificó los cálculos correspondientes a los tres primeros trimestres del año pasado: en el primero, la expansión no fue de 1,3, sino de 1,5; en el segundo, de 1,7, en lugar de 1,2, y en el tercero, de 2,2 frente a un estimativo original de 2 por ciento. Puesto de otra manera, el parte entre enero y septiembre acabó siendo más positivo de lo que se había dicho.

En contraste, las cosas entre octubre y diciembre no salieron nada bien. Frente a las promesas gubernamentales que hablaban de una aceleración paulatina en el ritmo de la actividad económica, lo que se observó en ese periodo fue una ralentización inquietante. Ojalá las autoridades sepan escuchar los campanazos de alerta y entiendan que el verdadero bache no acabó siendo el del primer semestre, sino el de la parte final del año.

Entre las alarmas que se encendieron, hay dos que merecen atención especial. La primera es la agricultura, que prácticamente se estancó, con una tímida mejora del 1 por ciento. A pesar de que en el acumulado el segmento fue el de mejor desempeño, con un avance del 4,9 por ciento, el impulso ya no el mismo. La situación del café influyó, pero también la de los cultivos transitorios.

Tampoco es bueno lo que le sucedió a la industria, que no da muestras de salir de la recesión que la aqueja desde hace meses, al registrar una contracción de 1,4 por ciento en el cuarto trimestre. El panorama empeora aún más, si de las cuentas se excluye el renglón de refinación de petróleo, asociado a la entrada en operación plena de la planta de Reficar. Hay otros capítulos manufactureros en negro, pero los que están en rojo son muchos más y comprueban que las estrategias utilizadas hasta la fecha no han servido para cambiar la tendencia.

Por otro lado, llama la atención que las cosas habrían salido peor de no haber sido por el gasto público, que se mide en el sector de servicios sociales, comunales y personales. Al mismo tiempo, el balance de la construcción es agridulce, pues, mientras las obras civiles muestran una buena dinámica, que lleva a pensar que la locomotora de la construcción se mueve, las edificaciones están de capa caída, lo cual impacta la generación de empleo.

Todo lo anterior sugiere que hay importantes obstáculos en la vía por la que transita el 2018. Es conocido que las entidades multilaterales y los expertos que le toman el pulso a la economía colombiana, consideran que el crecimiento será más rápido este año. Señales como la confianza del consumidor o la demanda de energía en enero llevan a pensar que el viento a favor sopla un poco más fuerte ahora.

Sin embargo, habrá que redoblar esfuerzos para que esas expectativas se vuelvan realidad. La baja en las tasas de interés, el retorno de la inflación al cauce definido por el Banco de la República, o los mejores precios del petróleo ayudan a que el ambiente sea más propicio para un repunte, pero el Gobierno está obligado a hacer lo que le corresponde para que los malos recuerdos del 2017, que son muchos, queden definitivamente atrás.

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