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Ricardo Ávila
Editorial

Todo se ve bien, pero...

Según el Fondo Monetario Internacional, la economía mundial crece a buen ritmo, pero los riesgos siguen estando presentes.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
enero 22 de 2018
2018-01-22 08:13 p.m.
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Como es usual en enero, el Fondo Monetario Internacional dio a conocer ayer la actualización de sus proyecciones con respecto a la marcha de la economía global. La rueda de prensa, que esta vez tuvo lugar en Davos, con ocasión de la celebración en ese lugar de la reunión del Foro Económico Mundial que congrega a los poderosos del planeta, entregó un parte que bien puede describirse como alentador.

El motivo es que las cosas siguen mejorando en la mayoría de las latitudes. Los resultados del 2017 superaron las expectativas, mientras que para este año y el próximo la proyección habla de un crecimiento del 3,9 por ciento en el Producto Interno Bruto del mundo. El panorama es bueno, tanto para las naciones más ricas como para los países emergentes que parecen haber dejado atrás los sinsabores de la crisis financiera del 2008 o de la descolgada en los precios de los bienes primarios en el 2014.

Las proyecciones son positivas en los casos de Estados Unidos y la zona euro. Con respecto al primero, la reforma fiscal que logró sacar adelante la administración Trump a finales de diciembre es vista como positiva, pues debería impulsar el consumo y la inversión, así a comienzos de la década que viene el tamaño del déficit se vuelva un dolor de cabeza. Al otro lado del Atlántico, Alemania e Italia pintan bien, pues deberían beneficiarse de un mejor entorno internacional.

Gracias al mayor dinamismo estadounidense, al repunte europeo y los números aceptables de China, el comercio mundial también debería comportarse favorablemente. La evidencia confirma que un mayor intercambio impulsa la prosperidad en el norte y en el sur, con lo cual se crea una especie de círculo virtuoso. Incluso América Latina, cuyas cifras dejaron de ser atractivas hace rato, comienza a ganar velocidad, aunque las elecciones que se celebrarán en Colombia, México y Brasil son un gran signo de interrogación.

No obstante, el FMI se encarga de señalar que hay riesgos en el camino, aunque anota que la probabilidad de un movimiento telúrico en materia económica es baja en los meses que vienen, incluyendo un eventual terremoto en los mercados financieros que derrumbe los precios de acciones y bonos. De todas maneras, el organismo aconseja prestarle atención a tres asuntos en particular.

El primero es un aumento de la vulnerabilidad financiera. A pesar de que se suponía que la crisis de hace diez años había dejado lecciones imborrables, las estadísticas muestran que los índices de endeudamiento siguen subiendo, tanto para hogares como para empresas. Eso no sucede en todas partes, pero dados los vasos comunicantes que hay en la economía, los problemas en un sitio se pueden contagiar. China despierta inquietud, si bien no es la única en la lista.

Un segundo elemento es el resurgir del proteccionismo. Las negociaciones en torno al Tratado de Libre Comercio de América del Norte pueden llevar a un rompimiento del bloque comercial, pues Washington desea grandes concesiones que sus otros dos socios –México y Canadá– posiblemente rechacen. Como si lo anterior fuera poco, el desenlace entre Gran Bretaña y la Unión Europea por cuenta del brexit, tampoco está garantizado. Imponer barreras arriesga el libre flujo de bienes entre los cinco continentes, con efectos negativos para todos.

Por último, hay que tener en cuenta factores que no tienen que ver con la economía. Las tensiones geopolíticas en Asia o el Medio Oriente, los desastres naturales o las crisis humanitarias que precipitan migraciones masivas, también deben estar en el radar de quienes están en el sector privado y público.

Debido a ello, el Fondo insiste en que la mejora en las cifras de crecimiento global no debería conducir a aplazar las tareas pendientes, sino acelerarlas. Falta ver quién escucha ese mensaje y si el nuevo gobierno que asumirá el poder en agosto en Colombia, lo comparte.

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