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Ricardo Ávila
Editorial

Turistas y más turistas

El reporte de la ‘industria sin chimeneas’ es bueno para Colombia, pero aún nos falta mucho trecho por andar para ser un actor importante.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
febrero 21 de 2018
2018-02-21 08:42 p.m.
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La creciente afluencia de expositores y público, que por estos días se registra en Bogotá, con ocasión de la vitrina turística de Anato, el gremio que reúne a las agencia de viajes, es un testimonio del vigor de un segmento que anda bien, en medio de una economía que camina a ritmo lento. Diversas estadísticas comprueban que no solo los resultados del pasado reciente son alentadores, sino que las expectativas de que vendrán tiempos aún mejores están justificadas.

Las cifras hablan por sí solas. En los nueve primeros meses del 2017, los ingresos de divisas generados por la actividad llegaron a 4.408 millones de dólares, con lo cual es muy posible que se hayan sobrepasado los 6.000 millones para el año completo, una cifra que solo superan petróleo y carbón, los dos primeros renglones de las exportaciones. En cuanto a la llegada de extranjeros no residentes en todo el periodo, el dato fue de 3,2 millones, 25 por ciento más que en el 2016, a lo cual habría que agregarle 724.000 colombianos que viven en el exterior, y también suman.

Por tal razón, el optimismo es la norma en el sector. El país es atractivo para la inversión extranjera, cuyos registros muestran un aumento de 26 por ciento hasta septiembre pasado, al llegar a 751 millones de dólares. Aquellos que le apostaron a hoteles han visto cómo la ocupación de instalaciones llegó a 56,3 por ciento, el nivel más elevado desde que hay estadísticas. El cálculo del Ministerio del ramo es que desde el 2003 se remodelaron o adicionaron 75.000 habitaciones en el territorio nacional.

Todo lo anterior es muy llamativo, aunque en estas materias vale la pena tener un poco de humildad. Cuando se miran los datos en el ámbito internacional, queda claro que nos falta todavía mucho trecho antes de ser un jugador importante en la materia.

Según las cuentas del Banco Mundial –que excluye a quienes entran por las fronteras terrestres o a los pasajeros de los cruceros marítimos–, en el 2016 ocupamos el lugar 63 en el planeta, con 3,3 millones de visitantes, que es una cifra parecida a la de Nueva Zelanda o Laos. A nivel de América Latina, nos encontramos por debajo de México, Brasil, República Dominicana, Chile, Argentina, Cuba, Perú y Puerto Rico.

Es verdad que a comienzos de siglo estábamos en los últimos puestos de la tabla y ahora pasamos a formar parte del lote intermedio. De manera consistente, nuestra tasa de aumento en turistas supera, desde hace más de una década, el promedio internacional.

No obstante, mantener ese ritmo de crecimiento exigirá esfuerzos adicionales en múltiples frentes. Para comenzar, hay que trabajar en las cuatro categorías más importantes: naturaleza, reuniones, cultural, y salud y bienestar. Cada uno de estos segmentos cuenta con un público cuyas expectativas no necesariamente se asemejan a las de los demás. Así, quien asiste a una convención profesional pide una atención diferente al que va a conocer los atractivos de la zona cafetera, para citar un destino conocido.

Debido a ello, se requiere seguir atrayendo inversiones privadas, las cuales serán las principales encargadas de ofrecer un abanico de opciones más amplio. Un foro planeado para el próximo 17 de abril es un paso en la dirección correcta, el cual necesita ser complementado con estabilidad en la política gubernamental.

Adicionalmente, las autoridades están obligadas a mejorar la capacidad de supervisión para corregir abusos en la prestación del servicio o controlar verdaderas lacras como el turismo sexual. La promoción de mejores prácticas resulta clave, pues hay una enorme variedad de estándares de atención y se requieren más esfuerzos de capacitación de personal. Todo ello requiere una visión de largo plazo para seguir impulsando un sector que va bien, pero que puede ir mucho mejor.

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