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Ricardo Ávila
Editorial

Un futuro menos crudo

El aumento en los precios del petróleo es una buena nueva para Colombia, por el mayor ingreso de divisas y los resultados de Ecopetrol.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
enero 09 de 2018
2018-01-09 08:20 p.m.
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Muy pocos, por no decir nadie, tenían en sus cálculos que el petróleo al alza iba a ser una de las noticias más destacadas en el arranque del año. Casi de manera continua las cotizaciones del crudo avanzan por una senda que ha llevado el barril de la calidad Brent a cerca de 69 dólares, un nivel que no se veía desde mayo del 2015.

Las causas inmediatas son identificables. La ola de frío que golpea a buena parte de Europa y Norteamérica incide de manera directa en la demanda de hidrocarburos. En el área de Boston, para dar un ejemplo, fue necesario poner en funcionamiento plantas que queman fuel oil con el fin de generar electricidad, debido a que el consumo de kilovatios se disparó por las exigencias de la calefacción.

Por su parte, la geopolítica también influye. Las tensiones en Irán ponen en duda la capacidad de uno de los principales productores mundiales de cumplir con sus compromisos, mientras Libia enfrenta ataques a su infraestructura y Venezuela paga las consecuencias de los atrasos que tiene con decenas de proveedores que le venden insumos fundamentales para sostener el bombeo.

Tales episodios repercuten con fuerza sobre un mercado que está cerca del equilibrio. Y aunque la industria extractiva ha reactivado planes de expansión, el resultado no se ve de manera inmediata en la oferta. Además, el crecimiento de la economía global se considera vigoroso, lo cual quiere decir que el apetito por activos energéticos es mayor.

El impacto de esa situación sobre la realidad de las naciones exportadoras es claro. Cada dólar que sube el barril de crudo representa unos 95 millones de dólares de ingresos diarios adicionales para los productores, una cantidad que no es despreciable. En números gruesos las entradas extra podrían superar los 400.000 millones de dólares este año, si las condiciones actuales se mantienen.

Colombia también se beneficia. Si bien haber sobrepasado el millón de barriles diarios es una marca que quedó para el recuerdo, la aspiración es sostenerse en cercanías de los 850.000 barriles, con lo cual se podría lograr revertir, en parte, los sinsabores de la descolgada de precios del pasado reciente.

Es verdad que la declinación de algunos de los campos existentes sigue y que no se han registrado hallazgos importantes en los últimos tiempos en el territorio nacional, pero operaciones que no eran rentables con el barril por debajo de 50 dólares se vuelven atractivas cuando este se ubica por encima de los 60.

Debido a ello, las inversiones previstas se acercarían a los 4.500 millones de dólares este año, de acuerdo con la Asociación Colombiana del Petróleo. Es probable que el interés en aumentar las apuestas sea mayor, ya que la recompensa de conseguir extraer crudo adicional es más grande.

Por ahora, el efecto más evidente de las nuevas circunstancias es la revaluación del peso, que sigue cerca de los 2.900 por dólar, a pesar de que las condiciones imperantes en los mercados financieros internacionales sugerirían que el billete verde debería fortalecerse. No obstante, la perspectiva de que el país reciba varios miles de millones de dólares adicionales en divisas tranquiliza a los operadores cambiarios.

De la misma manera, la acción de Ecopetrol ha visto reverdecer sus laureles, tras haber atravesado un largo desierto. El título de la petrolera cerró ayer en 2.555 pesos, lo que representa una mejora del 18 por ciento en comparación con el primero de enero y de más del triple frente a los mínimos de hace dos años.

Para quien compró a 5.000 pesos, las pérdidas no se han enjugado, pero más de uno que había perdido la esperanza de recuperar su dinero lo ve factible. Y el Gobierno empieza a hacer cuentas no solo del dividendo que espera a recibir ahora, sino de que tal vez no le entregue la olla tan raspada al que viene.

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