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Ricardo Ávila
Editorial

Una luz de esperanza

Con el Plan de Electrificación Rural se busca al 2030 una cobertura de energía eléctrica del 100% en múltiples puntos de la geografía nacional.

Ricardo Ávila
Exdirector de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
mayo 28 de 2019
2019-05-28 09:08 p.m.
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Para los habitantes de las zonas urbanas del país, en donde viven más del 80 por ciento de los colombianos, puede sonar extraña la afirmación de que hay cientos de miles de personas en el territorio nacional que no tienen acceso al servicio de energía eléctrica.

Sin embargo, en múltiples puntos de la geografía, esa es una realidad permanente.
Pensar que en pleno siglo XXI hay hogares en donde no se puede conectar ningún aparato o encender la luz, es casi incomprensible. Pero así sucede en cerca de 30 por ciento de las unidades habitacionales en departamentos como La Guajira, Putumayo, Amazonas, Guainía y Vaupés. Y en lo que atañe a Guaviare o Vichada, el faltante asciende a más del 35 por ciento.

No se necesita de expertos en la materia para concluir que la brecha energética condena a la pobreza a un número inmenso de compatriotas. Algo tan sencillo como tener acceso a la información o poder leer por la noche es un desafío inmenso en múltiples áreas, comenzando por las regiones más ricas. Según los cálculos oficiales, hay más de 20.000 viviendas en Antioquia o Valle que se encuentran ‘apagadas’ y más de 10.000 en Cundinamarca o el Tolima, entre otros sitios.

La explicación de lo que pasa es sencilla. En general, se trata de casas ubicadas en zonas de difícil acceso a las cuales es complejo llevarles el tendido eléctrico, tanto desde el punto de vista de la ingeniería como del costo. Por lo tanto, se requiere hacer uso de las nuevas herramientas disponibles o despojarse del criterio de la racionalidad económica, reemplazándolo por el de la solidaridad.

Eso es precisamente lo que propone el Ministerio de Minas y Energía con el Plan Nacional de Electrificación Rural, cuyo objetivo es avanzar de manera gradual en la meta de proveer una cobertura del 100 por ciento para el año 2030. En el Plan de Desarrollo de la administración Duque, la meta es de 100.000 hogares en donde se alojan medio millón de personas, distribuidas en 25 departamentos.

Los criterios utilizados para definir por dónde se comienza incluyen índices de cobertura, número de viviendas sin servicio, municipios afectados por el conflicto armado y atraso en indicadores sociales. En consecuencia, el esfuerzo mayor será en La Guajira con 20.479 viviendas, seguida por Caquetá, Cauca, Meta y Norte de Santander.

En pesos de hoy, el valor asignado es de 1,7 billones, que no es una cantidad menor. Algo más de la mitad se irá en inversiones para conectarse a la red interconectada, mientras que en otros casos habrá soluciones aisladas. Un ejemplo de estas últimas se verá el próximo viernes cuando el presidente Duque se haga presente en la zona de Tierralta en Córdoba, donde 90 viviendas podrán por fin encender la luz. La fuente serán paneles solares, que hacen más sentido en ese punto.

Precisamente, las fuentes renovables abren posibilidades que no existían unos años atrás. Aparte de las microcentrales que pueden aprovechar las corrientes de agua, está la generación a través del viento o mediante el uso de la luz. En la medida en que avance la tecnología es de imaginar que algunas de esas soluciones serán más baratas con el paso del tiempo.

Lo que se busca en esta materia se complementa con otras acciones. Para citar otro caso, el cálculo de las autoridades es que casi un millón de familias cocina todavía con leña, una práctica que no solo contribuye a la deforestación, sino que deteriora la calidad del aire que respiran las personas.

El desafío es ofrecer alternativas baratas y confiables, como sucede con el gas, que en su momento fue una especie de revolución silenciosa en las grandes ciudades. Mediante la combinación adecuada de dinero y sentido común, se puede cerrar una brecha que contribuye a las desigualdades que identifican a Colombia.

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