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Germán Umaña Mendoza
columnista

Comisión de la verdad para Saludcoop

Todos saben qué paso y nadie quiere hacer nada.

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
marzo 07 de 2018
2018-03-07 08:23 p.m.
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¿Cómo el grupo empresarial Saludcoop, que en el 2009 se encontraba entre las 20 empresas más grandes de Colombia, el mayor generador de empleo, con cerca del 25 por ciento de la población activa y participación en 31 departamentos, incluso en las regiones más apartadas del país, se convierte en una maraña de empresas y en un cascarón de EPS llamado Medimás, que birla los derechos adquiridos de sus trabajadores y niega los derechos a la salud de sus afiliados?

A mediados del 2011, ante las irregularidades presentadas y un faltante importante en las finanzas de la EPS, por no pago de cuentas del Fosyga, cercano a los 400.000 millones de pesos, la Superintendencia de Salud interviene, asume y desarrolla una desastrosa labor hasta ordenar en el 2016 la liquidación de Saludcoop, trasladar a los usuarios a Cafesalud y dejarla con un pasivo que ya alcanzaba una cifra que fluctuaba entre los 1,3 y 1,5 billones de pesos. En el proceso de liquidación ese pasivo se incrementa de manera absurda hasta más de 4 billones de pesos.

Finalmente, a finales del 2016, el conglomerado es comprado por un consorcio de antiguos acreedores, denominado Prestar Salud, que recibe la EPS Medimás, se trasladan a los usuarios, pero no se entregan los activos para responder por las obligaciones laborales y las acreencias de Cafesalud.

Aunque la Supersociedades reconoce que Saludcoop y, en consecuencia, Cafesalud, son un conglomerado empresarial con todas las características de centralización en su tesorería, el Ministerio de Trabajo se niega a decretar la Unidad de Empresa y, de esta manera, empieza el calvario de los trabajadores a los que se les niegan, en algunos casos, los derechos adquiridos por antigüedad, y en otros, se les obliga a firmar “sustituciones patronales”, con pérdida parcial o total de sus derechos, con la amenaza de perder definitivamente sus empleos.

En la actualidad, ni siquiera eso: retraso en las liquidaciones, negación de derechos, más grave todavía, insolvencia absoluta para pagar las acreencias porque los activos que respaldaban el consorcio y la unidad empresarial están en proceso de venta por parte de la EPS Saludcoop en liquidación, que no reconoce la unidad de empresa.

A partir de la intervención de la Supersalud y el nombramiento de cuestionados e investigados interventores, protegidos por partidos y políticos que financiaron sus campañas con recursos de la salud, aumentan, de forma inclemente, las órdenes de prestación de servicios y los contratos sobrevalorados o que nunca se realizaron, la pérdida de usuarios, la no prestación de los servicios, hasta hacer inviables las empresas.

Todos saben qué paso y nadie quiere hacer nada. Es necesario, de inmediato, simplemente para proteger los derechos de los trabajadores, decretar la Unidad de Empresa antes de que se esfumen todos los activos de Saludcoop y se consolide finalmente el robo de las deudas laborales, así como constituir un bloque de búsqueda de los delincuentes y una comisión de la verdad, que, por lo menos, permita explicar a la sociedad en su conjunto cómo se expropió la salud y, a los trabajadores, su experiencia de vida, su pasado, su presente y su futuro.

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