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Germán Umaña Mendoza
columnista

Cortinas de humo

Los recursos fiscales existentes y por recolectar, son suficientes si detenemos y procesamos a los ‘saqueadores’ del fisco.

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
febrero 28 de 2018
2018-02-28 08:22 p.m.
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Uno se imagina el ejercicio democrático como una actividad profunda, dialéctica, de confrontación de ideas, de planteamientos sobre lo que debe ser el modelo de sociedad que queremos, sobre la economía, la sostenibilidad de los recursos no renovables y el ecosistema, los derechos fundamentales, la cultura, la educación y la ciencia y tecnología.

Y, es que nosotros los ingenuos consideramos que es sobre esos aspectos que debería producirse el desarrollo de la confrontación política, de la discusión e identificación de las divergencias o las convergencias. Por tomar un ejemplo, hay candidatos al Senado que piensan que las únicas posibilidades para aumentar el presupuesto público están en aumentar impuestos, de una parte, o incrementar el endeudamiento externo, de la otra. También aquellos que proponen aumentar salarios y disminuir tributos. En ningún caso explican cómo. Eso no importa, lo que es esencial es producir efectos mediáticos. Verdaderos ‘populistas’.

Pierde importancia en el debate explicar la función fiscal del Estado como garante del cumplimiento de los derechos fundamentales de la población en su conjunto, como árbitro para mejorar las condiciones de distribución del ingreso, como promotor de la capacidad humana y del progreso técnico elementos fundamentales del desarrollo; fortaleciendo la educación pública, la investigación, la innovación, el emprendimiento y la creciente participación de las microempresas y las pequeñas y medianas unidades productivas de bienes y servicios, así como de la economía solidaria en el modelo económico que debe ser sostenible y equitativo. Se olvida intencionalmente que los recursos del Estado han sido dilapidados por los piratas de la corrupción, aliados de la clase política dominante en lo local, lo regional y lo nacional. Se olvidan las prebendas que se otorgan a grupos de poder mediante subsidios a los más ricos tanto en actividades productivas (ganaderos, bananeros, cafeteros, etc.), así como instituciones que reciben recursos parafiscales para su subsistencia y que sustituyen las funciones de los gobiernos (cámaras de comercio, cajas de compensación) o de las exenciones indefendibles a los grandes grupos económicos, o de lo absurdo de un sistema predial y catastral que privilegia lo improductivo.

No nos engañemos, los recursos fiscales existentes y por recolectar, son suficientes si detenemos y procesamos a los ‘saqueadores’ del fisco, ya sea por corrupción, evasión, elusión, contrabando o lavado de activos, si eliminamos los subsidios injustos a los más ricos o a los que más ganan (régimen pensional), si dignificamos el trabajo en condiciones adecuadas para promover la formalidad y, tantas otras cosas más que deberían estar en el centro de la discusión política.

Pero no, lo importante es generar a diario cortinas de humo. Impiden que la justicia haga su trabajo y encarcele a los delincuentes, los fiscales denuncian en los medios de comunicación y, en muchos casos las pruebas se esfuman cuando llegan a los jueces, es fácil calumniar y más tarde retractarse, las redes sociales son, en muchos casos, el refugio del anónimo, la mentira de lo mendaz e irrelevante.Despertemos. La discusión política es sobre el futuro. Para dilucidar el pasado se encuentran la justicia y la Comisión de la Verdad.

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