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Germán Umaña Mendoza
columnista

¿Hasta cuándo?, ¿hasta dónde?

En lo interno, crece el PIB a tasas mayores que en los dos últimos años. Pero aumentan déficits: comercial, de cuenta corriente, fiscal, entre otros. 

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
mayo 15 de 2019
2019-05-15 09:09 p.m.
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Desafortunadamente, ya nadie podría decir que el asesinato de líderes sociales y desmovilizados de las Farc no obedecen a algo sistemático que proviene de sectores organizados en las regiones con el objetivo de amedrentar a la sociedad civil, desmembrar sus organizaciones e imponer el terror para mantener los privilegios que la ‘parapolítica’ permitió en acumulación de tierras y control de instituciones locales, con base en la violencia, la expoliación y la explotación.

Es el regreso al pasado reciente, ante la mirada atónita de la comunidad internacional, la falta de respuesta de las instituciones gubernamentales y el desconcierto de millones de colombianos que, poco a poco, van evolucionando de la ilusión de la consolidación de un futuro de paz a la terrible certeza de ver cómo se fortalece la alternativa de la guerra, la violencia, los asesinatos selectivos y la cultura del odio.

Nuevamente, asistimos al aumento en las cifras del desplazamiento interno sin resolver la situación de más de 8 millones de colombianos que sufrieron de ese flagelo, lo que, sumado a la migración creciente de más de un millón y medio de personas entre venezolanos y retornados, profundizan la desigualdad y las carencias en el cumplimiento de derechos fundamentales en materia de acceso al trabajo digno, la educación, la salud, pero, sobre todo, en el derecho a la vida.

Y es, además, dramática la ausencia de una clara política exterior, sustancialmente reactiva que nos aleja de Latinoamérica y el mundo, y se limita a una tóxica relación con EE. UU, donde tratamos de responder infructuosamente a la amenaza de una descertificación unilateral ajena al derecho internacional y al diseño de una estrategia, muchas veces ingenua, en relación con nuestros vecinos y especialmente con Venezuela.
Y en lo económico, crece nuevamente la dependencia de los commodities, con reservas bajas e incertidumbre sobre la evolución de estos sectores en el marco internacional. En lo interno, crece el PIB a tasas mayores que en los dos últimos años. Sin embargo, aumenta también los déficits: comercial, de cuenta corriente, fiscal, así como la participación de la deuda externa en el PIB y retroceden los indicadores (Gini y pobreza) que significan un aumento en la desigualdad.

Si a lo anterior sumamos la posibilidad de perder un alto porcentaje de las demandas al país en el marco de los tribunales de arbitramento internacionales, los nubarrones en materia económica se convierten en una real amenaza de tormenta. Es redundante decir que no estamos preocupándonos por lo fundamental. Nos confunden con discusiones que creíamos superadas: estábamos ilusionados con la verdad y la consolidación de la paz, con abordar los temas sociales para la superación de la desigualdad, con la formulación de una política de desarrollo sostenible que nos apartara de la dependencia de los commodities y, otras cosas más que nos permitieran superar las dramáticas carencias del pasado.

Pero no, parecería que lo esencial es discutir las malas matemáticas del Presidente del Senado, las presiones sobre la justicia por la pérdida de las visas norteamericanas o la aspersión aérea, mientras aumenta el consumo en los países desarrollados.
¿Hasta cuándo? y ¿hasta dónde?

Germán Umaña M.
Profesor universitario
germanumana201@hotmail.com

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