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Germán Umaña Mendoza
Columnista 

No sé y no me importa

Es hora de convocar a un gran análisis sobre cómo fortalecer el mercado interno y el ingreso de los colombianos.

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
octubre 09 de 2019
2019-10-09 10:00 p.m.
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Preguntado un alto funcionario del Estado, macroeconomista por si acaso, sobre si conocía la diferencia entre un ignorante y un presumido respondió de inmediato: No sé y no me importa. Tengo que confesar que con variaciones estoy solo replicando un gracejo que escuché en un restaurante de Bogotá.

Asistí esta semana a un foro realizado por Uniandinos con el sugestivo título: “Industria en Colombia: Sí o no”. El diagnóstico fue claro, lástima que estábamos presentes únicamente aquellos que estábamos de acuerdo con ellos.

Y, por supuesto, se coincidió con la caracterización de cómo los principales problemas que vive Colombia, se encuentran signados por la informalidad, la falta de empleo y el abandono de la esperanza, especialmente de las nuevas generaciones. Sin embargo, cuando se le pregunta a funcionarios del estado sobre las causas de esta situación, responden con desfachatez: no sabemos y, agrego yo, no nos importa.

Eso sí: no estaban presentes los altos funcionarios del Estado quienes habrían podido iluminar al auditorio con sus propuestas para fortalecer la producción de bienes y servicios, la demanda interna, las exportaciones, la educación, la ciencia y la tecnología. Parece que invitaron a algunos de ellos pero las preguntas no parecieron ser su interés: o no saben o no les importa.

Llevamos varias décadas repitiendo que nuestro manejo macroeconómico es impecable. Sin embargo en la actualidad en las cuentas externas el déficit de cuenta corriente se encuentra cercano al 5% del producto interno bruto: la solución aumentar las exportaciones de valor agregado de bienes y servicios. Para ello es clave tener políticas transversales, de sectores estratégicos, como lo hicieron los países que lograron transformar sus economías y generar desarrollo.

Pero no, la esperanza es el petróleo. Si suben los precios y se aparece el milagro podremos despilfarrar las bonanzas y no destinar los excedentes a fortalecer círculos virtuosos de generación de empleo, producción nacional y aumento de la demanda interna. Para muchos, la solución es el fracking. Y, si les preguntáramos: ¿hay algo más allá?, creo que nos responderían: no sé y no me importa.

La verdad, los resultados que muestra nuestro país llevan a cuestionar la apertura de los noventa, la estrategia de la firma de los Tratados de Protección de inversiones, la seguridad jurídica que creó profundas desigualdades y beneficios exclusivamente para los que firmaron contratos de estabilidad.

Es hora de convocar a un gran análisis sobre cómo fortalecer el mercado interno y el ingreso de los colombianos, revirtiendo la pérdida de participación en el PIB de los sectores de la economía real.

Creer que una política productiva es simplemente exonerar del IVA a las importaciones de bienes de capital, disminuir los impuestos a las empresas, no gravar las utilidades del sector financiero y de los más ricos, las multinacionales y, otorgar subsidios a los que no los necesitan, crear cada vez más parafiscales para favorecer los intereses de algunos particulares, es simplemente promover la desigualdad y los privilegios de unos pocos.

No, no es suficiente promocionar a los ignorantes y a los presumidos y creer que los que solucionarán los problemas del país son todos aquellos que con displicencia nos responden: No sé y no me importa, simplemente porque saben para quién trabajan y a que señores sirven.

Germán Umaña Mendoza
Profesor

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