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Germán Umaña Mendoza
Columnista

Retorno del proteccionismo

El desarrollo de China es inmenso y cada vez tiene menos que copiar y más que proteger.

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
enero 22 de 2020
2020-01-22 10:00 p.m.
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Todavía recuerdo las imágenes en noticieros y medios de comunicación donde oleadas de ‘turistas’ japoneses visitaban empresas en todo el mundo, armados de diminutas cámaras), cuyas imágenes, se decía, servían para realizar copias de maquinaria y equipos, sistemas y procedimientos que violaban tanto la propiedad intelectual en patentes, marcas, circuitos integrados como derechos de autor.

Lo cierto, es que se desarrollaban productos, habitualmente de mala calidad, sin mantenimiento ni adecuado servicio posventa. Cuando se compraban mercancías japonesas se decidía exclusivamente tomando en consideración su bajo precio.

Ahora lo japonés es sinónimo de calidad y excelente servicio posventa. Son una potencia industrial, de generación de servicios y, en la actualidad, defensores de la propiedad intelectual y de las sanciones para aquellos que la violen. Claro, ya no copian: crean, investigan y producen. Algo similar ocurrió no solamente con Japón sino con los denominados ‘tigres’ asiáticos.

Dicen que uno de los principales cuellos de botella en la negociación entre los Estados Unidos y China es el hecho de que este último país debe profundizar el cumplimiento de la normativa sobre propiedad intelectual.

La pregunta es sencilla ¿Está la China en capacidad de aceptarla? En mi concepto sí, sin ninguna duda. Su desarrollo es inmenso y cada vez tiene menos que copiar y más que proteger, especialmente con respecto a sus inversiones directas en los países en desarrollo.

De otra parte, ver a los Estados Unidos aumentando aranceles para defender su mercado interno y obligar a los demás a aumentar la demanda de productos de exportación americanos, nos retrotrae a las propuestas proteccionistas, ‘cepalinas’ y para algunos ‘mamertas’.

En el primer acuerdo suscrito entre China y Estados Unidos para resolver la conflictiva situación creada en materia comercial, el ‘gran logro’ para los norteamericanos es el compromiso de China de comprar mayores cantidades de productos agrícolas. China está satisfecha, ya no comprará a los productores agrícolas de países que no tienen subsidios, ni a Europa. Para ellos será más rentable comprar productos baratos a los agricultores norteamericanos.

Un tercer aspecto de la negociación que se está realizando es el relativo a la apertura a los servicios financieros a la banca privada multinacional en China. El tamaño del mercado es realmente importante.

Sin embargo, la negociación podría tener límites y alcances limitados, en la medida en que no es conveniente olvidar cómo la China es el mayor acumulador de reservas internacionales (especialmente dólares) y su poder de mercado ha permitido la penetración de sus inversiones directas y de portafolio en el mundo. ¿Hasta dónde será recíproca la apertura?

Y, ¿qué papel juega Colombia en el contexto descrito? Los encargados de llevar adelante la política comercial poco dicen sobre aquello que en la actualidad se negocia en la economía global.

En vez de adoptar políticas activas para promover el sector real de nuestras economías y, por lo tanto, la producción de bienes y servicios distintos a los commodities, continuamos entrampados en simplemente promover la inversión extranjera directa en recursos no renovables y especialmente en fracking, destruyendo futuro y sin generar la más mínima sostenibilidad en el desarrollo.

Germán Umaña Mendoza
Profesor

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