1 / 7
Contenidos vistos este mes
Disfrute de contenido ilimitado sin costo
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese
Ya completó los artículos del mes.
Sabemos que le gusta estar informado Disfrute de acceso ilimitado al contenido, boletines noticiosos y más beneficios sin costo.
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese Volver a la portada
Germán Vargas G.
columnista

¿Prosperidad con angustia?

Desde el Foro Económico Mundial, el presidente del BID habló de “prosperidad con angustia”.

Germán Vargas G.
POR:
Germán Vargas G.
febrero 06 de 2018
2018-02-06 09:17 p.m.
https://m.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/18/56c629e85b42a.png

Desde el Foro Económico Mundial, el presidente del BID habló de “prosperidad con angustia”. Considerando que la OMS declaró la depresión como pandemia del milenio, Reino Unido creó una estructura de gestión de la soledad y el presidente Santos declaró que el desafío del posconflicto es psicológico, no deberíamos hacernos los locos con los trastornos emocionales, ni tratarlos con desdén, pues la influencia de la sicología en la economía ha sido reconocida con tres premios nobel, desde 2002, cuando Kahneman demostró que las pérdidas pesan más que las ganancias.

De indignados a resignados, las desprestigiadas encuestas electorales posicionaron aquellas que registran insatisfacción y anticipan un panorama peor. Este barómetro contamina, como si utilizara el mismo mercurio con el que procesan oro. De hecho, es sensible a las deformaciones causadas por el vacío absoluto, midiendo la ‘presión’ socioeconómica del éxito, como ansiedad y depresión (impotencia, desesperanza o desinterés). Tales estados podrían atribuirse a la reciente gran recesión, debido al estancamiento de los salarios reales, la injusta sensación de culpa entre los sacrificados desempleados, o la formulación negativa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Como sea, el World Happiness Report (ONU, 2017) distingue pobreza (económica) y miseria (sicosocial), demostrando que el dinero simplemente mitiga la caprichosa insatisfacción, mientras que la salud emocional –no el nivel educativo– es la clave para abolir esa miseria y, también, apalancar la felicidad. Acciones preventivas y correctivas: es necesario erradicar el analfabetismo emocional del obsesivo enfoque Stem, y asegurar el acceso a terapias, preventivas y sanadoras, en los Planes Obligatorios de Salud.

En el ámbito empresarial, la principal barrera es el absorbente y autodestructivo agujero negro de la vergüenza, pues el darwinismo impone ocultar cualquier debilidad, en especial si la persona afectada ostenta –o aspira– afiliación, reconocimiento o poder. Esta disfuncionalidad afecta la productividad, por lo que el estudio recomienda reducir los horarios de trabajo, invertir en capital social y desarrollar propósitos con valores coherentes en la práctica.

Respecto a la atribulada sociedad colombiana, la polarización generó paranoia, los esquizofrénicos gobiernos (y candidatos) están desconectados de la realidad y los bipolares ciudadanos ubicamos al país en el podio del Happy Planet Index. Seguimos demostrando resiliencia, pero tanta ‘infoxicación’ la debilita, ensombreciendo y profundizando una visión de túnel que revive fantasmas de la patria boba, ancla mitos de caverna conservadora y refuerza profecías autocumplidas, como “algo muy grave va a suceder en este pueblo” (Gabo).

Apelando a la lectura colectiva de la Divina Comedia, de moda por estos días, “en medio del camino de nuestra vida” todos estamos expuestos al infierno y purgatorio de la frustración, pérdida y decepción, afectiva, laboral o vocacional. Ese círculo vicioso inicia alterando el sueño y apetito, y termina menoscabando su autoestima, motivación y satisfacción. Un costoso problema de salud pública que, por experiencia, es difícil de admitir y superar, pero no debemos evadirlo. No hay prosperidad, felicidad o bienestar, con angustia o depresión.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado