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Gonzalo Gallo González
Columnista

Consciencia y coherencia

La mar es un espejo de los ritmos y los cambios necesarios de la vida, a veces sereno y a ratos tormentoso. Marea alta y marea baja. 

Gonzalo Gallo González
POR:
Gonzalo Gallo González
octubre 31 de 2019
2019-10-31 09:14 p.m.
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Toma consciencia de cuán importante y benéfico es para ti acabar con una horrible contaminación mental y un eclipse espiritual.

Libérate de creencias paralizantes y dale un nuevo aire a tu vida con una mente positiva, emociones sanas y coherencia. Lo ganas todo si decides renovarte y salir de la peor ceguera que es la ignorancia espiritual. Por falta de un cultivo espiritual, los seres humanos no conocen ni aprovechan toda su energía vital y sufren sin necesidad con un ser mutilado. No se dan cuenta de que el amor puro transforma todo y ayuda a manejar el dolor sin sufrimiento.

De eso hablaron con sapiencia maestros brillantes como Rumi o Spinoza, y ahora Eckhart Tolle. Es la mente errática y volátil la que sufre al escuchar los falsos presagios del ego soberbio que pregona sinrazones como estas: “no valgo nada”, “soy un desastre”, “la vida no tiene sentido”, “no me merezco esto”, “me ultrajó”, “no recibí en la misma medida”, “jugó con mis sentimientos”.

La verdad es que siempre vives lo que necesitas vivir para aprender lo que viniste a aprender en este plano y evolucionar. Cada ser siempre hace lo mejor que puede y el desafío no es juzgar y odiar, sino comprender y perdonar. Si batallas y haces resistencia, sufres; si aceptas y perdonas fluyes en paz.

El dolor y el sufrimiento no son lo mismo. El dolor es materia prima de la existencia para todos. Ya sea un dolor afectivo o emocional, él aparece en la vida para enseñarnos valiosas lecciones. Gracias a él, si lo asumes con amor, valoras más muchas realidades cuando estás a punto de perderlas o, de hecho, se esfuman.

El dolor es el maestro que eligen para cambiar o despertar consciencia los que no cambian con amor y sabiduría. Si no fuera por una saturación de dolor, muchos seguirían atrapados en las garras de una adicción u otros males.

El sufrimiento es opcional y brota como espinas cuando amarte y amar no es la primera prioridad en tu camino. Sufres por elegir mal, por no aceptar la realidad, por hacer resistencia y andar lejos de Dios y del amor.

Sufres porque quieres, no porque deba ser así y eso lo ves en millares de lisiados, pobres y enfermos felices. Por lo tanto, decide vivir bien y recuerda que el sufrimiento está presente cuando el amor y la fe están ausentes.

La mar es un espejo de los ritmos y los cambios necesarios de la vida, a veces sereno y a ratos tormentoso. Marea alta y marea baja. Nos aburriríamos sin piedad en un entorno siempre igual, en días sin noches y en bienvenidas sin adioses. Es gracias a las piedras que el agua canta en el río, es por la oscuridad que apreciamos el brillo de las estrellas.

Lo sabio es saber valorar esa polaridad del yin y el yang, de lo masculino y lo femenino, de lo suave y lo áspero. Todo tiene su valor y es necesario y perfecto para poder hacer los aprendizajes del amor. Las emociones que erróneamente llamas malas son tan valiosas como las que denominas buenas. Sin tristeza nadie te consuela y te hundes sin remedio en el pozo del dolor; sin miedos, te asechan y destrozan los peligros. Mira en el espejo de la mar el itinerario de una vida en la que todo es perfecto aunque lo veas como un mal. Sé consciente y coherente.

Gonzalo Gallo González
Escritor - Conferencista

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