1 / 7
Contenidos vistos este mes
Disfrute de contenido ilimitado sin costo
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese
Ya completó los artículos del mes.
Sabemos que le gusta estar informado Disfrute de acceso ilimitado al contenido, boletines noticiosos y más beneficios sin costo.
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese Volver a la portada
Gonzalo Gallo González
columnista

Navidad como renacimiento

A veces tu vida puede parecer tan disparatada como lo que muestra la extraña obra teatral Esperando a Godot, de Samuel Becket, 1906-1989.

Gonzalo Gallo González
POR:
Gonzalo Gallo González
diciembre 14 de 2017
2017-12-14 09:35 p.m.
https://m.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/24/56cdbd6d62136.png

A veces tu vida puede parecer tan disparatada como lo que muestra la extraña obra teatral Esperando a Godot, de Samuel Becket, 1906-1989. En ella, dos hombres, Vladimir y Estragón, esperan a un misterioso personaje al lado de una carretera, pero no se sabe quién es y nunca llega. Es una obra del llamado teatro del absurdo, que también impulsaron escritores como Eugene Ionesco y Jean Genet con tramas sin sentido. Tramas como la vida que a veces es loca, cargada de sinsabores y sombras y a la que no le encuentras un propósito.

En ocasiones, la situación es tan sofocante, caótica y desesperante que puedes pensar en el suicidio o incluso intentarlo. Hay quienes lo probaron en vano, recapacitaron luego, buscaron ayuda y al fin hallaron un sendero de luz y esperanza. La existencia no es un acertijo sin solución, es llevadera o invivible según tu actitud, según tu fe o tus dudas, tu ánimo o tu pesimismo. Nada más absurdo que vivir paralizado y sin voz como el físico Stephen Hawking, pero él ha llenado su vida de sentido y hasta de humor. ¿Qué hacer?
En Navidad y fin de año puedes renacer si le das prioridad a la espiritualidad y al amor.

¿Qué es la espiritualidad? Es amarte y amar, ir más allá de lo aparente y creer que hay una intención divina en el universo, un plan de amor en el que todo está bien ordenado, incluso lo que ves como descabellado. En estos días date el mejor aguinaldo: sacar buen tiempo para cuidar tu alma y crecer en sabiduría y espiritualidad. Diversos estudios han demostrado que la relajación y la meditación influyen positivamente en el bienestar y en una buena salud. Elige trascender, crea espacios de paz, relájate, medita y siente a Dios en tu íntimo ser. Lo importante es que no lo aplaces y que en tu tumba nunca escriban: ‘aquí yace alguien que mañana iba a quererse, estar en paz y disfrutar’. Ser espiritual es una buena estrategia, mejor aún, es la única para encontrarle sentido a la vida.

Los maestros espirituales invitan a meditar y amar el silencio. Silencio interno es aquietar tu mente y la imaginación, de modo que tú tengas el control de ellas y no anden sueltas y erráticas. Dedica tiempo a relajarte y estar en calma. Descubre las buenas sensaciones que eso te da y la paz interior que disfrutas. Jesús era muy amigo de orar en lugares silenciosos y solitarios. Abandona las carreras, aléjate del bullicio y aquiétate cada día.
Todo ser humano se pregunta en las encrucijadas por el sentido de la vida y, tarde o temprano, descubre esta verdad: la existencia solo se explica y se justifica cuando amamos y nos entregamos a darle prioridad al ser, sobre el tener. Las piezas del rompecabezas encajan cuando le damos más importancia a lo espiritual que a lo material, al dar que al recibir y al interior que a lo exterior.

Gandhi siempre afirmó esto: la única religión es el servicio a los demás. Jesús dijo: aprendan de mí que no vine a ser servido, sino a servir. Incluso en medio de las crisis y los problemas, el amor como servicio nos motiva y le da un sentido a lo que hacemos. La vida es bella, aún en una prisión, cuando eliges construir en lugar de destruir y aportar en vez de obstaculizar. He visto gente feliz en las cárceles que visito. No existe una definición única de la felicidad, pero sí sabemos que las personas felices suelen ser espirituales y saben amarse, amar y servir.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado