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Gonzalo Restrepo L.
columnista

A esta fórmula no hay que temerle

El crecimiento sano de los niños de Colombia nos invita a sumar obras que son amores.

Gonzalo Restrepo L.
POR:
Gonzalo Restrepo L.
agosto 22 de 2018
2018-08-22 08:51 p.m.
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Nada hay en este mundo que pueda reemplazar la leche materna. Desde la primera hora de nacimiento hasta los 6 meses, lo único que necesita un bebé de forma exclusiva es la leche de su mamá y de manera complementaria hasta los 2 años. Puede por sí sola ser todo en uno: alimento, amor, remedio, vacuna, consuelo. Puede, si fuera universal, evitar anualmente 823.000 muertes de niños menores de 5 años. Puede, si fuera nacional, combatir con mayor fuerza la desnutrición crónica en la primera infancia colombiana. 

¿Cómo no esforzarnos más para garantizar que este producto sinigual, que existe por obra y gracia de la naturaleza, sea recibido por todos nuestros niños cuando ellos lo necesitan y mientras las condiciones de salud lo permitan? Por ejemplo, la alternativa de brindarles a las mamás trabajadoras tiempo+espacio, se abre camino en Colombia como una respuesta solidaria y responsable con la nutrición de nuestra niñez. 
 
La visión empresarial de esta fórmula sí sancta para promover la lactancia materna en las mujeres que enaltecen el sector laboral, será gran dinamizadora de la misión heroica que ellas cumplen. Más que por la obligación del cumplimiento de la ley que reglamenta las Salas Amigas de la Familia Lactante en el entorno laboral, se trata de una oportunidad de demostrar con hechos los merecidos reconocimientos que se suelen hacer ante el invaluable don multifacético femenino. El bienestar de los empleados y sus familias pasa de ser declaración o intención a acciones, con la implementación de salas de lactancia el trabajo como complemento para la hora de lactancia legal.

Si las paredes de las salas amigas de la lactancia hablaran, nos contarían del alivio que sienten tantas mamás al poder sentarse con tranquilidad y comodidad a extraer para sus hijos la leche que insistimos, es vacuna y alimento, amor vitamínico, proteínico e hidratante. Nos dirían que ante los sentimientos encontrados por el obligado paso que deben dar de regreso al trabajo, ellas valoran que sus empleadores sean sensibles ante las nuevas responsabilidades que asumen como progenitoras y garantes del derecho de sus hijos a estar muy bien alimentados. Lo que ocurre en las salas de lactancia en el entorno laboral es mágico: la pausa activa que puede transformar la vida de miles de niños, es capaz de aumentar la productividad porque las mamás y sus familias sienten un apoyo movilizador que anima para trabajar mejor; y será una inversión de mediano y largo plazo porque hay alta probabilidad de que esos afortunados bebés se enfermen menos, lo que además de la alegría de verlos bien, libera presupuesto para educación o recreación. Por eso esta inversión es infaltable en un portafolio potente de bienestar laboral.

La fórmula de espacio+tiempo en el trabajo como apoyo a la lactancia materna es ganadora y ejemplar. Así lo asumieron empresas como el Grupo Éxito, Belleza Express, Alpina, Pfizer Colombia, Penguin Random House Grupo Editorial. La adecuación de estos espacios facilita a las mamás la decisión de prolongar la lactancia y le quita razones a la amenazante tentación de abandonarla antes de tiempo, cuando no hay obstáculos irremediables. El crecimiento sano de los niños de Colombia nos invita a sumar obras que son amores.

Gonzalo Restrepo L.
Presidente de la junta directiva, Fundación Éxito

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