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Juan Manuel Ramirez M.
Columnista

Crisis de Argentina

Macri se mantiene firme en su propósito de austeridad, y en la mitad los argentinos a espera de una luz al final del túnel que pareciera no asomarse.

Juan Manuel Ramirez M.
POR:
Juan Manuel Ramirez M.
mayo 09 de 2019
2019-05-09 09:59 p.m.
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El martes pasado se conmemoraron 100 años del fallecimiento de Eva Duarte de Perón, la segunda esposa del expresidente de Argentina Juan Domingo Perón, mejor conocida como Evita, una figura icónica que aún divide a los argentinos a la hora de analizar la difícil crisis por la que atraviesan hoy. Hablar de peronismo en Argentina es hacer referencia a populismo o a conquistas sociales, dependiendo de la inclinación del analista, en un momento en el que ese país se sumerge en una de las mayores inflaciones del continente y un tremendo estancamiento económico que dista mucho de la década del 60.

Hoy, cuando la imagen del peronismo sigue viva entre seguidores y opositores, Argentina se debate en medio de una inflación superior al 50 por ciento (la mayor desde 1991), un peso argentino que en lo corrido del 2019 se ha depreciado 13 por ciento y una economía que apenas creció 2,5 por ciento en 2018, mientras se calcula llegará a 1,3 por ciento en el 2019. Como si esto fuera poco, el año pasado las turbulencias financieras impactaron el peso argentino, generando una depreciación de 50,6 por ciento y promoviendo la necesidad de un acuerdo de financiación con el FMI por 57.000 millones de dólares hasta el 2021 (que incluye un fuerte plan de recortes fiscales).

Tan grave es la situación, que los argentinos llevan años ingresando a los supermercados para comprar productos básicos en medio de la incertidumbre que genera el cambio repentino y desproporcionado de los precios. Mientras el disgusto por el Gobierno de turno es generalizado, la pobreza se ha profundizado hasta ubicarse en 33,6 por ciento de la población en el 2018 (la más alta de la década): más de 13 millones de argentinos son pobres en un país con 45 millones de habitantes.

Hay quienes dicen que esta crisis en la que se encuentra sumergida Argentina comenzó con el esquema socialista propuesto por el gobierno de la familia Perón, que resultaba insostenible en los años siguientes a ese periodo presidencial y se agudizó con el manejo económico perverso de los posteriores gobiernos. Recordemos que en la historia reciente de ese país se cuentan siete dictaduras que culminaron con el restablecimiento de la democracia en 1983 y la llegada al poder de Raúl Alfonsín.

Este año, el presidente Mauricio Macri está culminando su primer periodo de cuatro años y aspira a reelegirse en medio de un creciente ambiente de inconformismo por la persistente crisis económica, los escándalos de corrupción del actual y el anterior gobierno (los Kirschner) y promesas incumplidas de un mandato que no logró sortear la difícil inestabilidad del país.

En ese panorama, vuelve a aparecer el fantasma del peronismo como un analgésico para los problemas, representado en quienes consideran que la mejor receta es devolver los subsidios a los ciudadanos e impulsar la reactivación por la vía del gasto público. Al otro lado de la barrera, Macri se mantiene firme en su propósito de austeridad, y en la mitad los argentinos a la espera de una luz al final del túnel que, al menos por este año, pareciera no asomarse.

Juan Manuel Ramírez M.
CEO de Innobrand 
j@egonomista.com

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