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María Sol Navia V.
columnista

Cuál será el nuevo orden

Parecería que el modelo liberal y capitalista no solo no logró imponerse, sino que está amenazado por los esquemas no democráticos.

María Sol Navia V.
POR:
María Sol Navia V.
mayo 06 de 2019
2019-05-06 09:16 p.m.
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El mundo está realmente confuso, con una sensación de caos y poca claridad sobre cuál será el nuevo orden que regirá en este siglo XXI. El pasado estuvo dominado por dos ideologías preponderantes: el comunismo y el capitalismo. El primero, conjuntamente con las ideologías socialistas de izquierda, sucumbió a finales del siglo bajo su propio peso, sus propios errores y los efectos que tuvo en los países que gobernó: pobreza, represión, autoritarismo, e insatisfacción general. Se creyó que el capitalismo se impondría, conjuntamente con el sistema democrático y la globalización económica y comercial. Sin embargo, el principio del nuevo siglo trajo tendencias diferentes aún en proceso.

El fin de la historia, que presentara Fukuyama, como el fin de las ideologías, de la evolución y lucha de estas, con la victoria de la ideología liberal económica y política, no ocurrió. Tampoco se dio el fin que preveía Marx, con la terminación de la interacción de las fuerzas materiales por la victoria de la utopía comunista. Por el contrario, se perfila una nueva guerra fría entre EE. UU. y Rusia, o entre EE. UU. y China, o se traza un mundo multipolar, con tres potencias peleando por el liderazgo, buscando adeptos a sus orbitas, ya no detrás de la ideología, sino de la economía, o del poder político.

¿Cómo se perfilan esas nuevas alineaciones? Rusia y China, indudablemente están buscando aliados e influencia en la zona occidental, en especial en Latinoamérica, que ha sido considerada el patio trasero de EE. UU. China, mediante la nueva Ruta de la Seda (One Belt one Road), proyecto geopolítico y económico de Xi Jinping, que planea inversiones de un billón de dólares –pero Xi ha manifestado que prestaría hasta 8 billones de dólares–, busca inversiones en infraestructura y comunicaciones para un desarrollo del comercio internacional. Con este plan, China ha vinculado a varios países de África y América Latina, a la vez que negocia con países europeos individualmente, no con la Unión Europea. Este plan que conlleva inversiones, créditos y proyectos, le genera una gran influencia a China en África y está avanzando en América Latina.

Por su parte, Rusia, también busca sus aliados y zonas de influencia para inmiscuirse en el terreno de Estados Unidos, especialmente con su apoyo a Venezuela, manifestado de forma clara y amenazante. Este quizá es el más importante, pero cultiva otros Estados como Nicaragua y Cuba, su aliado tradicional, sin dejar de lado su búsqueda de acercamientos comerciales con otros países. En este juego ya no rige la ideología, como en el siglo pasado con Cuba, sino su interés prioritariamente político y económico.

Ya Rusia no es comunista, pero tiene un gobierno autoritario y no democrático, cuyo estilo comparten otros líderes mundiales, como Erdogan en Turquía. China es comunista, pero un comunismo que siguió el modelo trazado por Deng Xiaoping, quien abrió el país a la inversión extranjera y permitió inversión a emprendedores. Aunque subsisten Estados con modelos del antiguo sistema comunista o socialista, son pocos y están como la prueba fehaciente de que este sistema fracasó.

Estados Unidos, con Trump a la cabeza, es el líder de la democracia liberal, pero el estilo del presidente se acerca peligrosamente al autoritarismo. Entre este estado de cosas parecería que el modelo liberal y capitalista no solo no logró imponerse, sino que está fuertemente amenazado por los esquemas de gobiernos autoritarios, no democráticos, con ideologías, tanto de derecha como de izquierda, o modelos híbridos, como el de China.

María Sol Navia V.
Exministra de Trabajo
msol.navia@gmail.com

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