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María Sol Navia V.
columnista

Optimismo para el nuevo año

La implementación de los programas de Transformación Productiva y Fábrica de Productividad es una esperanza para la dinámica exportadora.

María Sol Navia V.
POR:
María Sol Navia V.
enero 09 de 2019
2019-01-09 08:25 p.m.
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Terminó un año difícil, con altas volatilidades en la economía local y global, con gran incertidumbre política nacional, debido a los dos procesos electorales, que una vez definidos trajeron calma, pero aunque en menor escala, aún subsiste. En el plano global el nerviosismo en este campo es aún mayor y muestra tendencias a empeorar.

Empezamos el nuevo año, precedido de este entorno, pero es necesario buscar las luces que nos lleven a mejorar el nivel de confianza de los consumidores y a inyectar optimismo al país, con el fin de continuar nuestras tareas en los distintos frentes del desarrollo nacional.

En primer lugar, a pesar de que el indicador de crecimiento del PIB será muy moderado para el 2018, marca una mejora para el 2019, muy limitada frente a la urgencia de generar empleo, pero de todas maneras mejora, en un entorno difícil entre nuestros vecinos, especialmente la triste Venezuela, Argentina, que no ha logrado despegar después de las consecuencias que heredó del populismo de izquierda, Brasil y México, dos grandes incógnitas con sus nuevos gobiernos populistas de derecha e izquierda respectivamente.

Tenemos un nuevo gobierno que ha demostrado una actitud conciliadora, lejos del populismo y de los extremismos ideológicos, al cual debemos apoyar si queremos librarnos de que en un futuro no muy lejano nos caiga también la desgracia de un gobierno sectario y populista, con las terribles consecuencias y flagelos que conlleva.

Aunque existe una sensación de que el gobierno no logró sacar adelante varios de sus proyectos y que incluso la Ley de Financiamiento que salió del Congreso fue muy distinta de la propuesta por el gobierno, cambiando su estructura técnicamente planteada, a criterio de varios expertos, la realidad es que vale la pena destacar que las relaciones entre el Ejecutivo y el Legislativo se están descontaminando de los lastres que han cargado por muchísimos años, que se han criticado duramente por la opinión y los analistas, y que el Presidente de la República ha cumplido con su promesa de campaña.

Las prácticas inveteradas de cambiar la aprobación de leyes por favores burocráticos o contratos, parece que está siendo desterrada y lo que ha sido considerado como una de las fuentes de corrupción del país podría empezar el proceso de cambio de costumbres, este sería de por sí un gran logro del gobierno. Ojalá el presidente persista en esta política, como el principio básico de luchar contra la corrupción.

La reforma política avanza, pero es necesario que en las sesiones que empiezan en marzo se incluya la disposición que establece las listas cerradas para las corporaciones públicas; este sería un progreso para seguir el camino de enderezar nuestras costumbres políticas. La gran esperanza es que en el Congreso logren imponerse las fuerzas que luchan por la transparencia y la búsqueda de los proyectos necesarios para el desarrollo.

Otro indicador positivo es el nuevo esquema de lucha contra cultivos ilícitos, otro de los compromisos que adquirió el presidente, en cumplimiento del cual ha diseñado la política orientada a este fin, buscando nos saque del abismo de coca en que caímos. Esta no solo es fuente de la mayor corrupción, sino de gran deterioro de la salud y el futuro de la población, especialmente los jóvenes.

En cuanto al sector empresarial, las estadísticas muestran que la industria y el comercio marchan por el camino del crecimiento. La implementación de los programas de Transformación Productiva y Fábrica de Productividad es una esperanza para la dinámica exportadora y competitiva del país. Estas noticias y otras, nos deben llevar a tener una actitud positiva frente al futuro del país.

María Sol Navia V.
Exministra de trabajo
msol.navia@gmail.com

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