1 / 7
Contenidos vistos este mes
Disfrute de contenido ilimitado sin costo
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese
Ya completó los artículos del mes.
Sabemos que le gusta estar informado Disfrute de acceso ilimitado al contenido, boletines noticiosos y más beneficios sin costo.
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese Volver a la portada
Mario Hernández Zambrano
columnista

Antropofagia como herramienta política

Antes del finales del 2021 la ciudad no tendrá las nuevas reglas de ordenamiento urbano y estará completando casi 15 años sin que ello se dé. 

Mario Hernández Zambrano
POR:
Mario Hernández Zambrano
noviembre 13 de 2019
2019-11-13 09:13 p.m.
https://m.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/05/56b4c411ec37e.png

Por puro sentido común de supervivencia, uno se resiste a creer que el modelo político mediático imponga la antropofagia como herramienta de supervivencia sin considerar el daño que produce, con consecuencias impredecibles pero en ningún caso favorables.

Los ejemplos son varios. El primero quizá tiene que ver con el relevo en las administraciones locales, luego de las elecciones del 27 de octubre y en particular con la capital del país, en donde nadie puede desconocer el triunfo de la candidata verde, Claudia López, apoyada por varios grupos de distintos matices, proclives varios de ellos a no aceptar lo bueno y acertado que hizo la administración de Enrique Peñalosa.

Nadie pone en discusión que la nueva administración pondrá su sello con el paso de los meses, pero lo que no puede aceptarse es el “borrón y cuenta nueva” propio de la inmediatez o sencillamente creer que todo lo de atrás es malo y se debe cambiar. La sensatez de la nueva alcaldesa debe impedir que algunos de su círculo cercano se apoderen de la administración con ese objetivo e impongan el criterio revanchista. Hay que confiar que no pase así.

El caso del archivo por parte del Concejo del proyecto del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) merece una reflexión más allá del oportunismo político de los concejales con el objetivo de posicionarse frente a la nueva administración con la ilusión de obtener algunas prebendas.

La administración Peñalosa adelantó un proceso serio durante más de tres años, que no se redujo solamente a la elaboración del proyecto con sus estudios y sustentos, importante sin duda, sino que incluyó un proceso de concertación, conciliación y discusión con todos los sectores involucrados y que por ley debe hacerse, so pena de que al final se declare ilegal por no haber hecho las consultas pertinentes. Muchas de las iniciativas se quedan ahí, cosa que no pasó en este caso.

En los términos anteriores, al arrancar de cero el nuevo POT, con casi absoluta seguridad no se logrará hacer todo ese trámite en menos de año y medio o dos años, lo que indica que antes del finales del 2021 la ciudad no tendrá las nuevas reglas de ordenamiento urbano y estará completando casi 15 años sin que ello se dé. El costo para Bogotá es demasiado alto en muchos de sus proyectos de desarrollo.

¿Quién ganó entonces con el archivo del POT? No fue la nueva alcaldesa, pues tendrá una gestión muy limitada al menos en la mitad de su administración. En el neto, políticamente tampoco es rentable para nadie, así algunos quieran cobrarlo electoralmente.

¿Y quién perdió con el archivo del POT? No fue Peñalosa, así otros quieren cobrarle lo sucedido a su estilo y forma de mandar. Nada que ver lo uno con lo otro. No hay sino un perdedor: la ciudad capital. Hay que esperar que esa antropofagia no se extienda a otros ámbitos del gobierno local, como tampoco en el resto del país. Depende de los nuevos mandatarios locales.

***
PD. Solo una pregunta: ¿Alguien juzgará a las llamadas disidencias asesinas de las Farc por el reclutamiento de menores, como quedó demostrado en el operativo del Caquetá en el que perdieron tristemente la vida unos menores de edad?

Mario Hernández
Empresario exportador

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes