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Mario Hernández Zambrano
columnista

Reelegiría a Peñalosa

Son muchas las obras que entrega el alcalde Peñalosa, pero más allá de la importancia de estas, hay que destacarle lo logrado en educación y salud.

Mario Hernández Zambrano
POR:
Mario Hernández Zambrano
junio 19 de 2019
2019-06-19 09:20 p.m.
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Si en Colombia hubiera reelección inmediata de alcaldes no dudaría un minuto en promover a Enrique Peñalosa, con el objetivo de que lograra terminar una administración que inició no de cero, sino con varios puntos por debajo del nivel mínimo, pues –así suene a disculpa– la realidad es que por 12 años el gobierno de la izquierda fue desastroso, casi como si se hubiera puesto la meta premeditada de ‘acabar’ con la ciudad.

Afortunadamente, Bogotá es una ciudad poderosa, quizá solo comparable con Buenos Aires y Ciudad de México, y logró resistir las alcaldías de Garzón, Moreno y Petro. Pero cuatro años son insuficientes para corregir el rumbo torcido y, lo más duro, mostrarlo. Solo con el paso del tiempo se podrá dar testimonio de lo alcanzado y, en particular, el próximo alcalde podrá recoger la cosecha para bien de la capital y del país. Dios quiera que así sea y que no prevalezcan las ambiciones y el egoísmo de creer que el futuro no es producto de una continuidad, sino del mandatario que llega.

En este sentido, hay que retomar las palabras del presidente Duque en un acto público reciente, en el que afirmó que el Gobierno Nacional quiere blindar legalmente los buenos proyectos para que no lleguen los nuevos alcaldes y destruyan lo realizado. También, Dios Quiera que logre concretarlo.

Ni más faltaba, Peñalosa es humano y la defensa de su trabajo no es caudillismo ni por ‘empalago’. Tiene un estilo poco político, es terco y, a veces con una dosis adicional de soberbia, entra en discusiones inútiles que desgastan y hacen perder tiempo, responde a sus críticos y se enreda sin necesidad. Le faltó ser mucho más contundente en lo que recibió, así lo hubieran acusado más de la cuenta de poner el espejo retrovisor, pues los ciudadanos no han sido conscientes de esa realidad, en buena parte, por el éxito mediático de la izquierda, atributo que no se le puede desconocer, maneja bien. Es el populismo coyuntural que enreda y despista, pero que luego se decanta. Las experiencias nacionales e internacionales se cuentan por montones y en Latinoamérica es pan de cada día.

A poco más de seis meses de entregar la alcaldía, Peñalosa tiene en el haber un impresionante registro de 2.500 obras, grandes, medianas y pequeñas, que por lo menos marcan un cambio de rumbo para una ciudad como Bogotá, que representa más de la cuarta parte de la riqueza nacional y alberga uno de cada cinco habitantes del país. En gran medida, las dificultades en movilidad y seguridad son porque recibe la presión de mucha gente de otras regiones que tienen la capital como centro de oportunidades y progreso familiar, personal y profesional.

Son muchas las cosas que deja Peñalosa, pero más allá de la importancia del concreto y del cemento, merece destacarse lo logrado en educación y salud, claves para el bienestar de una ciudad como esta: 64 colegios, 30 nuevos y 34 reconstruidos. En salud, la torre de urgencias del hospital de Kennedy y los hospitales de Bosa, Usme y antiguo San Juan de Dios, con los que más de un millón de habitantes tendrá acceso a 982 camas, salas de urgencia y atención de especialistas. También el saneamiento administrativo y financiero de la salud en Bogotá es otro logro grande.

A los funcionarios públicos por elección popular no hay que agradecerles, pues la gente vota porque confía en ellos y no espera ser defrauda. Y este es el caso de los bogotanos, luego de doce años de mala gestión. Yo sí le digo a Peñalosa: ¡Gracias por permitirnos recuperar la confianza en el futuro!

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