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Mauricio Cabrera Galvis
Columnista

Petróleo para todos

Ecopetrol emprendió en el 2015 un proceso de transformación organizacional y operativa para ser más eficiente, reduciendo costos y manteniendo una estricta disciplina en el uso de su capital en inversiones.

Mauricio Cabrera Galvis
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
marzo 25 de 2018
2018-03-25 08:15 p.m.
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¿Es posible que una empresa supere la crisis financiera generada por la caída, a la mitad, de los precios de venta de sus productos, cuando además disminuye un poco su volumen de producción? ¿Puede volver a tener niveles de rentabilidad similares a los que antes de la crisis y repartir dividendos a sus accionistas?

Ecopetrol es un caso de respuesta afirmativa a estas preguntas. Así lo demuestran los resultados presentados por su presidente a la última asamblea de accionistas, los cuales quiero comentar, aclarando que desde hace un año soy miembro de la junta directiva de la empresa.

La crisis del petróleo es bien conocida. El 2014 fue el último año de un ciclo de bonanza con un precio promedio de 99 dólares por barril; en el 2015 se desplomó a 55 dólares y en el 2016 continuó la caída, llegando a un mínimo de 30 dólares y un precio promedio en el año de 45 dólares. Además, la producción de Ecopetrol se redujo, pasando de 755 mil a 718 mil barriles diarios.

Como consecuencia, los resultados de la compañía pasaron de una utilidad de 5,7 billones de pesos en el 2014 a una pérdida de 4 billones de pesos el año siguiente. En el 2016 empezó el proceso de recuperación y, a pesar de los menores precios, se volvió a un resultado positivo de 1,6 billones de pesos. Los accionistas recibieron el golpe de manera que en el 2016 no obtuvieron dividendos, y el año pasado solo 23 pesos por acción, es decir, menos de la quinta parte de lo que habían recibido en el 2015.

Enfrentado a esta realidad, y con la perspectiva de no volver por mucho tiempo a los niveles de precios de los años de la bonanza, Ecopetrol emprendió desde el 2015 un profundo proceso de transformación organizacional y operativa para ser más eficiente reduciendo costos –se lograron ahorros operacionales por 2,8 billones de pesos y el costo de extraer un barril de petróleo se redujo de 11,2 a 7,4 dólares– y manteniendo una estricta disciplina en el uso de su capital en inversiones.

Los primeros frutos de este esfuerzo empezaron a cosecharse desde el 2016, y el año pasado se consolidaron. Así se logró una utilidad neta operacional (Ebitda) de 30 dólares por barril, que es igual a la del 2014 cuando el precio del petróleo era el doble, y la utilidad neta de la empresa superó el monto de ese año alcanzando los 6,6 billones de pesos, de los cuales se va a distribuir el 55 por ciento entre los accionistas, con un dividendo de 89 pesos por acción.

Lo significativo de este resultado es que es una ganancia para todos los colombianos. De manera directa para los 350.000 accionistas minoritarios, e indirectamente para todo el país, a través de lo que recibe el Estado como propietario del 89 por ciento de la compañía.

La caída de los ingresos petroleros, y no el aumento desmedido del gasto, ha sido la causa principal de las dificultades fiscales de los últimos años: en el 2016, el Gobierno no solo no recibió dividendos de Ecopetrol, sino que le tuvo que devolver 2,6 billones de pesos de anticipos que había recibido en el 2015. En contraste, este año va a recibir 9,5 billones de pesos entre impuestos y dividendos, además de 4,2 billones de pesos por regalías para las regiones. Es un petróleo bien hecho para todos.

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