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Miguel Gómez Martínez
columnista

¿Buena noticia?

El mundo entero respiró aliviado con la reciente decisión de la Reserva Federal de los Estados Unidos.

Miguel Gómez Martínez
POR:
Miguel Gómez Martínez
febrero 05 de 2019
2019-02-05 08:59 p.m.
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El mundo entero respiró aliviado con la reciente decisión de la Reserva Federal de los Estados Unidos que tomó la decisión de mantener la tasa base de intervención inalterada en 2,25 por ciento. Un día más tarde, la Junta Directiva del Banco de la República tomó idéntica posición y confirmó, sin cambios, la tasa base en 4,25 por ciento.

Las acciones subieron con vigor, los papeles de renta fija recuperaron parte del precio que habían perdido en los últimos meses, el dólar bajó y el panorama de la economía pareció tomar oxígeno. Prueba de que la lectura de los hechos económicos puede ser contradictoria.

La razón por la que la Reserva Federal modificó su postura anterior, favorable a varias alzas programadas de la tasa de intervención, es la creciente preocupación por el desempeño de la economía mundial y el impacto que tendría sobre el crecimiento estadounidense. Las señales que llegan de Europa, China e incluso de EE. UU. no son muy positivas. Hay mucha incertidumbre que está relacionada con factores políticos cuyo desenlace es difícil de prever.

En Europa, el tema del Brexit evoluciona en la peor dirección posible. Sin unidad interna y con una férrea resistencia de Bruselas a modificar el acuerdo inicial pactado, los británicos parecen enfrentar el escenario de una salida abrupta del mercado común. Las consecuencias son difíciles de anticipar pero no pueden ser buenas. El trauma para el comercio de bienes y servicios sumado a las inevitables dificultades en los flujos financieros, los problemas de los nacionales comunitarios que viven en Gran Bretaña y los temas asociados con la aplicación de normas que dejan de ser comunes, son sólo algunas de las cuestiones que pueden implicar complicaciones mayores.

La guerra comercial entre China y los Estados Unidos atraviesa por una tensa calma. La negociación no ha avanzado y la posibilidad de nuevas sanciones y retaliaciones sigue abierta. El espectro de otras restricciones al comercio internacional se mantiene en un ambiente global donde el proteccionismo gana adeptos. Algunos, como la revista The Economist, incluso pronostican el fin de la era de globalización.

En el plano político, la polarización política en los Estados Unidos sólo puede aumentar a medida que se estrechan las investigaciones judiciales a los asesores cercanos del presidente Trump y se calienta el período pre- electoral. Por este camino también puede aumentar la tensión con Rusia.

Cerca de nosotros la evolución parece más favorable pues la crisis de Venezuela ha permitido apreciar el cambio ideológico de América Latina. Con la excepción del caso mexicano que genera mucha inquietud, las principales naciones de la región se han alejado de la tentación populista de izquierda que era mayoritaria en los últimos años. La salida de la larga crisis venezolana parece por fin posible.

Estamos viviendo en un momento donde las realidades económicas están sumergidas por la coyuntura política. Pocas veces en la historia reciente, los hechos políticos han sido tan determinantes para entender lo que está sucediendo en las economías. La buena noticia del cambio de enfoque de la política monetaria estadounidense tiene la lectura de que la economía mundial se está enfriando por las negras nubes políticas que parecen estar por todas partes.

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