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Miguel Gómez Martínez
Columnista

Lectura obligatoria

La economía es un asunto de todos y nadie puede ser indiferente a lo que sucede con los mercados o las políticas económicas. 

Miguel Gómez Martínez
POR:
Miguel Gómez Martínez
noviembre 12 de 2019
2019-11-12 10:00 p.m.
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Uno de los problemas más serios que tiene la ciencia económica es explicar los conceptos fundamentales a aquellos que no tienen interés particular por estos temas que pueden resultar pesados y aburridos para muchos. Los economistas han creado unas murallas que hacen muy difícil, para la mayoría de los ciudadanos, entender lo que está sucediendo o el porqué de los fenómenos económicos. La economía es un asunto de todos y nadie puede ser indiferente a lo que sucede con los mercados o las políticas económicas.

Por ello merece resaltarse el reciente libro publicado por Eduardo Lora titulado “Economía esencial de Colombia” y publicado por Penguin Random House. En sus 205 páginas, escritas con claridad y sin inútiles tecnicismos, Lora describe las principales características de la economía colombiana. Aborda los temas de fondo como la baja productividad, la generación de empleo, los impuestos, la distribución del ingreso y los candentes temas de pensiones, educación y salud.

En cada una de estas secciones, desnuda los intereses abiertos u ocultos que hacen tan difícil el manejo de ciertos aspectos de la política económica nacional. El autor señala el poder retardatario que tienen ciertos gremios, los intereses políticos que están detrás de algunas restricciones que afectan la economía o la falsedad de algunos debates como los de pensiones, que esconden enormes privilegios para quienes están interesados en que las cosas no cambien.

Cuando se escuchan las propuestas de los políticos, sindicalistas, líderes gremiales, empresarios, resulta muchas veces evidente la ausencia de un verdadero razonamiento económico. En ocasiones, es un problema relacionado con la baja formación que tienen en estos asuntos. Pero, en otros casos, se trata de estrategias que buscan desviar la atención sobre los problemas reales o esconder cuál es la verdadera naturaleza de los desafíos económicos que enfrentamos como sociedad. En medio de la pobreza del debate económico en Colombia, dominado por las ideologías, Eduardo Lora recuerda que debemos enfrentar los problemas con metodología científica, apoyados en análisis estadístico y desprovistos de las “camisas de fuerza mentales” que encierran siempre trampas y falacias. Ejemplos de estos debates abundan como, por ejemplo, la tesis muy colombiana de que todo se soluciona con más educación. La educación, como es obvio, mejora la productividad, eleva el nivel de consciencia de los ciudadanos y los hace más capaces de asumir los cambios. Pero nunca hablamos del tema de calidad de la educación pues, como lo sostiene Fecode (uno de los mayores feudos del país), creemos que el desafío es solo presupuestal. Bastaría, por ejemplo, con remunerar mejor a los maestros cuyos alumnos hayan obtenido resultados sobresalientes en las pruebas nacionales.

Este reconocimiento a los buenos profesores estimularía una sana competencia entre ellos y traería una modernización en las técnicas pedagógicas obsoletas que hoy se utilizan. Pero esto no es posible porque el reclamo permanente por más recursos es una manera de desconocer que el problema real es la bajísima calidad de educación en Colombia.

El libro de Lora debería ser lectura obligatoria en los colegios, universidades, en el Congreso y en los medios de comunicación.

Miguel Gómez Martínez
Asesor económico y empresarial
migomahu@gmail.com

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