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análisis

Alza de Salarios y desempleo: ¿Qué le paso a la Curva de Phillips?

Un mercado laboral “recalentado” debería llevar a un aumento en los salarios y la  tasa de inflación. Sin embargo el salario real se ha estancado.

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noviembre 14 de 2019
2019-11-14 09:31 p.m.
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Los países de la Ocde, en especial los Estados Unidos, han experimentado un aumento inusitado en el número de empleos creados, muy por encima de las recuperaciones económicas de los últimos setenta años (The Economist, “Briefing- Labor Markets”, Mayo 25, 2019).

Con una tasa de desempleo bajísima, que fluctúa alrededor del 3,5 por ciento, y con el número de vacantes (V) muy por encima del número de desempleados (U) - la relación ((V/U) excede, por mucho, el 100 por ciento (140 o más). Esto combinado con tasas de inflación muy bajas o aun negativas (deflación), surge la pregunta de ¿por qué en un mercado laboral “recalentado” (con la demanda por trabajadores mayor que la oferta) los aumentos salariales han sido tan bajos?

Esta situación es anómala y contraria a uno de los dogmas de la economía, descrito en la “Curva de Phillips” que (desde 1953) predice que existe una relación inversa entre inflación y desempleo, o entre crecimiento del salario y el stock de desempleados. Un mercado laboral “recalentado” debería llevar a un aumento en los salarios y la tasa de inflación. Sin embargo “en los últimos 10 años el salario real se ha estancado, resultando en una década perdida para el trabajador promedio” (A. Haldane, Climbing the Jobs Ladder”, Banco de Inglaterra, Julio 23, 2019). Más aún, el salario real promedio (el salario nominal menos la tasa de inflación), está por debajo del salario real del periodo anterior a la crisis financiera del 2008. Esta diferencia es mayor para los empleados con los salarios más bajos, empeorando aún más la distribución del ingreso.

Algunos comentaristas hablan de “la muerte de la Curva de Phillips” y otros de que más bien “está dormida”. Como con la mayoría de las variables económicas, las explicaciones combinan factores cíclicos y estructurales. Empezando por los segundos, es innegable el cambio dramático en la estructura de los mercados laborales, con una mayor participación de empleos en el sector servicios, la falta de sindicatos que defiendan los intereses legítimos de los trabajadores, el envejecimiento de la población, el “efecto China” y Amazon, la mayor automatización, y la aparición y rapidísimo crecimiento de los llamados “Acuerdos Alternativos de Trabajo” (AWAs, por sus siglas en Inglés), con la “economía gig”, con millones de trabajadores auto-empleados o con contratos de “hora cero” o de agencias.

Estos trabajadores han cambiado una mayor flexibilidad en los horarios de trabajo por una mayor inseguridad en el ingreso y pérdida de beneficios, y, por lo general, con ingresos medios muy por debajo del de los trabajadores en la economía formal. Esa mayor volatilidad en el ingreso, especialmente para los trabajadores jóvenes, será, con el tiempo, una fuente de frustración, ya que implica, en últimas, subempleo o aun desempleo disfrazado, e imposibilidad de acceder a la vivienda propia, a un standard de vida digno, y ni pensar a una adecuada pensión. Los componentes cíclicos son bien conocidos, con una aceleración del producto interno bruto (PIB) –gracias al aumento del consumo y no de la inversión– que impulsan la demanda por trabajo, en su mayoría de baja calidad.

Para los macroeconomistas lo que ha probablemente ha ocurrido en algunos de los países avanzados es un desplazamiento hacia la izquierda de la Curva de Phillips (B. Broadbent, “Brexit and Interest Rates”, Banco de Inglaterra, Noviembre 15, 2017) y/o un cambio en su pendiente, volviéndose más plana y por ende haciendo menos sensibles los aumentos salariales a las caídas del desempleo. Así, para los Estados Unidos, Goldman Sachs estima que una reducción de un punto porcentual en el desempleo estaría asociado con tan solo un aumento de la tasa de inflación del 0,1 - 0,2 puntos porcentuales. Esto se explica, en parte, por el hecho de que las expectativas de inflación responden más lentamente a la información económica que en el pasado, al hecho de que la relación estadística empleo - inflación se reduce al volverse un objetivo de política económica (“Ley de Goodhart”), y al hecho de que bien puede ser que la Curva de Phillips no sea lineal y por ende después de cierto nivel de bajo desempleo la inflación podría acelerarse rápidamente (The Economist, “Special Report: The End of Inflation?”, Octubre 12, 2019).

Por el lado positivo, el Internet permite poner en contacto a costo cero y en tiempo real a los trabajadores y a las empresas que ofrecen empleo. Así, del 2006 al 2016 el costo de llenar una vacante se ha reducido en un 80 por ciento y el tiempo que un trabajador está desempleado se ha reducido en un 25 por ciento. Es muy diciente que solo el 40 por ciento de los desempleados italianos usan la búsqueda de empleo en el Internet, mientras que el 95 por ciento de los Sur Coreanos lo hacen.

Así, entre más bajo sea el desempleo, será más difícil para las empresas llenar las vacantes y se verán forzadas a subir los salarios para atraer trabajadores calificados y/o evitar perder los que ya tienen. Esto ultimo será mas fácil de llevar a cabo para las firmas más productivas y/o aquellas que tengan mayores márgenes por operar en mercados más oligopolísticos. Pero en el más largo plazo el nivel de salarios estará asociado estrechamente con la productividad de las empresas.

Visto desde Colombia los problemas descritos nos dan envidia, y son preferibles a las altísimas tasas de desempleo que hoy sufrimos (alrededor del 11 por ciento), agravada por el influjo masivo de Venezolanos, además de los precarios salarios, si bien la inflación está bajo control.

Fernando Montes Negret
Economista Financiero

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