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¡Gracias por las experiencias vividas!

Son muchos momentos y, como periodista, tiene un gran valor haber vivido tantos acontecimientos.

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agosto 08 de 2018
2018-08-08 11:40 a.m.
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Hace ocho años mi vida era un poco más tranquila. Dirigía las comunicaciones en una gran entidad, la Federación Nacional de Cafeteros y también hacía una pausa, después de casi una década de trabajo como reportero en Noticias RCN.

No pasaba por mi mente, en ese entonces, que iba a ser el escogido por el electo Presidente, Juan Manuel Santos, como su Secretario de Prensa. Recuerdo con nostalgia y algo de nervios la tarde del viernes 30 de julio de 2010 cuando me citaron a una reunión en la sede de campaña para anunciarme la decisión.

A partir de ese momento comenzaron los ocho años más intensos de mi vida laboral, que significaron sacrificios de familia y el alejamiento de muchos amigos que espero recuperar a partir de ahora.

También representó para mí una gran experiencia y el conocimiento sobre el manejo del Estado y la situación del país. Como reportero siempre se quiere saber qué y cómo pasan las cosas más allá de las paredes de la Casa de Nariño y vaya fortuna que tuve de conocerlo y vivirlo en estos cerca de 96 meses.

Como dicen las abuelas, “en el desayuno se sabrá cómo será el almuerzo” y eso sí que se aplicó en estos años. Después de las tres de la tarde del 7 de agosto de 2010 comenzó la vertiginosa carrera al lado del Presidente Santos.

En la primera semana pasó de todo. La tragedia invernal por causa del fenómeno de La Niña que crecía día tras día. El 8 de agosto ya estábamos en La Mojana (Sucre), recorriendo un sector inundado, golpeado por las intensas lluvias y escuchábamos el drama de miles de familias damnificadas. Se infartó el vicepresidente, Angelino Garzón. Se accidentó un avión en la pista del aeropuerto de San Andrés y el Presidente se reunió con uno de sus grandes enemigos, el mandatario venezolano, Hugo Chávez.
En estos cargos no hay tiempo para aprender. El proceso de aprendizaje se va dando con el acelerado día a día. No hay espacios para la distracción, cada hora es una prueba de fuego y, un error, resulta más que costoso, pues los medios siempre están a la caza de la equivocación o, como se dice popularmente, de la “metida de pata”.

Todo pasaba a un ritmo endemoniado. A menos de dos meses, después de haber asumido Santos el mandato, sucedió uno de los momentos históricos de este gobierno. Cuando llegamos a Nueva York para el debut -como presidente de los colombianos- en la Asamblea de las Naciones Unidas, recuerdo que bajando del avión nos dijo: "Hay que estar preparados porque algo grande vamos a anunciar desde aquí". La advertencia me quedó dando vueltas en la cabeza, pero pensé que se trataba de un gran encuentro con Barack Obama o con algún otro líder internacional.

Al día siguiente, 23 de septiembre de 2010, después de acompañarlo a trotar por el Central Park, era creciente el rumor, en Colombia, de la caída de alias el "Mono Jojoy".

El Presidente, con su habitual tranquilidad, nos dijo que era necesario convocar a los periodistas para hacer una declaración importante. Rápido se definieron los términos y el lugar para hacer el anuncio.

Después de revisar opciones sobre el sitio, entre ellas la casa del Embajador o un buen lugar en el Central Park, muy rápido y con la malicia del reportero propuse que nada mejor que frente al simbólico edificio de las Naciones Unidas para contarles a los periodistas de Colombia y del mundo que había caído el "régimen del terror" tras un exitoso operativo de nuestras Fuerzas Militares y de Policía.

Hay centenares de anécdotas y muchos me dicen que escriba un libro, pero creo que no es apropiado contar las experiencias vividas cuando se ha recibido un voto de confianza tan grande como el de estar al lado de un Jefe de Estado.

Son muchos momentos y, como periodista, tiene un gran valor haber vivido tantos acontecimientos.

Por ejemplo, la tragedia invernal que nos permitió conocer zonas del país, quizás de las más alejadas o lo que sucedió cuando cayó el número uno de las Farc, Alfonso Cano.

También, el día en que se conoció el fallo de La Haya sobre San Andrés, lo que pasaba con los diálogos de paz o la campaña reeleccionista y cómo no hablar de la geopolítica internacional después de las visitas a otros países o de asistir a cumbres presidenciales. En estos ochos años tuve la oportunidad de gerenciar una empresa del Estado, RTVC, de participar en el diseño de la mejor transmisión hecha por la televisión colombiana tras la visita del Papa Francisco o la cobertura de la entrega del Premio Nobel de Paz al Presidente Santos, en Oslo (Noruega).

Son innumerables las experiencias y los conocimientos adquiridos. Gracias Presidente Santos por esta oportunidad y por jugársela en forma tan decidida por la paz.

Seguro que mi hijo será uno de los colombianos que recogerá el fruto de lo sembrado en estos ocho años y podrá vivir en un país mejor, distinto al que nosotros tuvimos que soportar desde que nacimos, en medio de tanta violencia y de una absurda guerra.

Confío en que el rumbo se mantenga. Que se construya sobre lo construido y que estos años de grandes experiencias me hayan servido para aportar un grano de arena y comenzar así otra etapa en lo que más me gusta: el periodismo activo y vivo.

Jhon Jairo Ocampo

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