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25 años de atraso

Señora Ministra no tome decisiones presionada por un gremio o por evitar un paro, no le quite a las personas de bien sus trabajos.

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febrero 06 de 2019
2019-02-06 09:00 p.m.
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Los colombianos recibimos el pasado 14 de diciembre un lindo regalo; la resolución del Ministerio de Transporte para suspender la licencia de conducción hasta por 25 años a aquellos conductores que se atrevan a usar sus carros privados como servicio público. Esta impetuosa medida que pretende ser un golpe directo a plataformas como Uber, Cabify y Beat, no deja de ser desconcertante dentro de un gobierno que nos prometió economía naranja.

Para comenzar, esta política deja al ciudadano del común sin un instrumento moderno que hace el transporte increíblemente más seguro. Tal vez a los funcionarios del ministerio no les importe que en el sistema tradicional de taxis haya más riesgo de ser víctima de un atraco o abuso dentro del carro, sin contar con la posibilidad macabra de sufrir un paseo millonario, situación que ha dejado varios compatriotas y extranjeros muertos.

La diferencia no está por supuesto en que los taxistas sean malos y los conductores de plataformas buenos, la diferencia esta en el uso de la tecnología, disponible a la mano en nuestros celulares, que permite saber que carro viene, cual es la placa, quien es el conductor y cuantos viajes previos a hecho. Incluso permite seguir el desplazamiento en tiempo real con el uso del GPS y mandar una alerta a amigos y conocidos si algo raro sucede. Una inmensa ganancia, si se tiene en cuenta que la seguridad puede significar vidas. Tristemente, por algún motivo exótico, algo que suena como economía naranja recibe de las autoridades de transporte un baldado de pintura negra.

Valdría la pena continuar la reflexión señalando que la ganancia no es solo en seguridad, también en información y eficiencia económica; el sistema funciona como una bolsa, de modo que los precios suben o bajan en función de la demanda permitiendo tener carros disponibles en las horas pico o cuando hay lluvia. Podríamos hablar de la cultura de servicio potenciada por el hecho de la calificación mutua entre conductores y pasajeros, o de la gran ventaja de saber de modo previo el valor del viaje. Se podría continuar también con los beneficios para conductores y el modelo de negocio que ha permitido a miles de personas honestas recibir un ingreso, personas a quienes nuestros funcionarios han convertido de un plumazo casi en delincuentes, pero prefiero dejar todo esto para otros espacios y terminar acá con una consideración breve.

Señora Ministra de Transporte, la popularidad de estas plataformas, a pesar de los obstáculos regulatorios que les han impuesto, no es gratuita, y deberíamos estar buscando caminos para legalizarlas (ya les cobran IVA) en vez de prohibirlas. Pienso que usted es una funcionaria honesta que quiere sinceramente nuestro progreso, sugiero revisar bien los argumentos técnicos y la dimensión de la revolución tecnológica que tiene enfrente. No tome decisiones presionada por un gremio o por evitar un paro, no le quite a las personas de bien sus trabajos, recuerde que si el futuro ya comenzó, no podemos promover 25 años más de atraso.

Guillermo Alarcón
Profesor Cesa. 

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