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Latinoamérica, en el foco histórico

El quiebre del modelo en Chile y las reformas del papa Francisco son dos grandes transformaciones en la región.

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octubre 29 de 2019
2019-10-29 06:16 p.m.
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Excepcionalmente, América Latina surge como foco que presagia transformaciones históricas de significado global. Eso que constituye el quiebre del modelo neoliberal en Chile y reformas impensables en tiempo de sus antecesores que Francisco está logrando sacar adelante en el Sínodo sobre la Amazonia.

Lo de Chile es de un significado fundamental no solo por la evidencia del carácter inherentemente excluyente del modelo que copio la Sra. Thatcher del Chile de Pinochet y sus Chicago Boys, sino porque señala a las limitaciones en ese sentido de avances compensatorios en los cuales Chile iba adelante: un sistema de educación pública del peso del de las grandes economías latinoamericanas; una política de desarrollo productivo inclusivo líder en la región; programas de erradicación de la pobreza; nivel de inequidad menos severo. Nada de esto es suficiente: lo inherente de la exclusión en el modelo es algo estructural, profundizada con esquemas como financiar la fútil (si de no concentrar más aun el ingreso y la riqueza) reducción de impuestos a empresas (compensando el hueco fiscal) con la extensión del IVA.

Los esquemas de mercantilizar la salud y la seguridad social benefician a los grandes grupos con el ahorro social y esquemas institucionales en salud tienen grandes limitaciones en su alcance. Se requieren modificaciones estructurales pues los programas focalizados con todo y sus beneficios (exaltados por el Nobel en Economía), no son suficientes: se requiere pasar de compensar la exclusión del desarrollo a la integración al proceso de desarrollo productivo mismo (como en Alemania y noreste asiático).

En una región cuyos avances contra la pobreza no han logrado superar el dudoso honor de ser la región más desigual del mundo (con la excepción de países en que el empleo formal es más importante relativo al informal como Costa Rica y Uruguay) frente a los horrores populistas de Venezuela y Argentina, que destruyeron las economías más prosperas de la región (el peronismo viene destruyendo la que era la más prospera del mundo a principios del siglo XX), los que lejos de ser ejemplos de socialismo democrático los son de corrupción y clientelismo, el derrumbe de Chile, es alarmante.

El único país que había avanzado en la dirección socialdemócrata gracias a la tradición socialista y demócrata cristiana (resucitadas después de la dictadura), muestra cómo solamente unas políticas progresistas más radicales se pueden compensar por los mecanismos concentracionistas, o sea que las políticas asistencialistas compensatorias de la exclusión del desarrollo no son suficientes.

Es necesario integrar el proceso de desarrollo mismo con una política masiva de extensión de activos productivos mediante educación e integración (acceso a capacidades tecnológicas y recursos financieros). Un modelo como el colombiano, que concentra el ingreso, las exportaciones y el empleo en un sector tan capital intensivo y tan carente de externalidades productivas como la minería, es en esta dirección (ej., de generación de empleo formal), la peor formula posible.

Francisco también coloca a Latinoamérica en el ojo del huracán introduciendo en el sínodo de la Amazonia, reformas para regiones marginadas que pueden contribuir a saldar las centenarias deudas acumuladas por la Iglesia contra la modernidad, la mujer y los pobres. El celibato sacerdotal, como la negativa a ordenar mujeres (diaconisas), son desarrollos tardíos de carácter jurídico que se fueron fortaleciendo con el Constantísimo y la Romanización (tradición juridicista legalista) de la Iglesia.

Por muchos siglos, como hoy día en las otras tradiciones cristianas, casados ejercían el ministerio sacerdotal, hasta que una decisión canónica sin fundamento teológico bíblico o histórico ligó disciplinariamente dos carismas diferentes, el del ministerio sacerdotal y el del celibato. Ya para cuando Lutero salvó a la cristiandad de la corrupción papal, su cuestionamiento del celibato estuvo ligado a dos aspectos fundamentales: el poder y el control que da a la autoridad eclesiástica y la tragedia del reguero de mujeres y sus hijos que se morían de hambre por serlo de un sacerdote.

Lo primero tiene que ver con la deuda de la Iglesia tradicional preconciliar con la modernidad: la afirmación por Lutero de la libertad de las conciencias (frente a la inquisición de Carlos V y de Roma), que precedió a la ilustración y a la modernidad, cuestionaba el esquema de poder/control de esas conciencias que significaba la separación con el laicado. Y también la deuda con la mujer: el tratamiento recibido por esas mujeres que aterraba a Lutero, refleja la actitud eclesiástica con la mujer misma manifiesta en su exclusión del sacerdocio y el desastre de Humanae Vitae (ambas cosas debidas a la influencia de Juan Pablo II). Lo que está haciendo Francisco es regresar a la Iglesia a su postura postconciliar de servicio al mundo por encima de poder y control, es decir de priorizar lo pastoral (atención ministerial de decenas de millones de fieles, generalmente marginados) por encima de lo juridicista.

Volviendo a Chile, esperemos que las manifestaciones fuercen a Piñera a iniciar reformas que han venido siendo abanderadas por los socialistas y les dé a estos un nuevo aliento para desbancar a la derecha neoliberal. Entre nos, la cosa es más complicada. La extrema derecha reina incuestionada apoyada en mecanismos de represión que continúan la perenne alianza entre sectores del Estado, los terratenientes que expulsaron a miles campesinos de sus tierras a sangre y fuego (con apoyo oficial), y lo grupos violentos de ultraderecha. ¿Y la izquierda? Nada serio como opción de poder en esa dirección. Petro muestra una combinación excepcional de insensatez y autoritarismo (que parece ser algo contagioso en la oficina del alcalde de Bogotá, pues Peñalosa en sus argumentaciones y decisiones no es mucho mejor).

Y ¿qué posibilidades tienen líderes como los del PDA de acceder a un poder reformista en Colombia cuando esa derecha autoritaria reina incuestionada, además agenciando el saboteo de la restitución de tierra a campesinos (víctimas de esa alianza) y de la paz (exterminio de los líderes sociales y exguerrilleros)? A. Latina puede convertirse en el foco de las dos grandes transformaciones históricas mencionadas, pero el atraso colombiano en el primer aspecto es patente. 

Ricardo Chica
Consultor en Desarrollo Económico

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