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Los retos de ‘campo con progreso’

La globalización produjo el deterioro del Estado-nación, lo volvió poroso y lo penetró fuerzas que no controla.

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marzo 14 de 2019
2019-03-14 09:28 p.m.
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El Plan Nacional de Desarrollo (PND) es la ruta que busca encaminar a la nación a un destino común, a propósitos colectivos, y, por ello, el ‘Pacto por Colombia, pacto por la equidad’ lo componen 25 pactos de distintos tipo. En el caso del agro, el PND lo llama ‘campo con progreso’ y lo incluye, refundido en pocas páginas, en el pacto por el emprendimiento, la formalización y la productividad. Pero este afronta retos mayúsculos, pues si a la planificación no le sigue la acción, será un fracaso; e igualmente es un desafío en su articulación, financiación e instrumentalización.

La globalización produjo el deterioro del Estado-nación, lo volvió poroso y lo penetró fuerzas que no controla, y gobernar lo que está fuera de control, como la globalización, el cambio climático, la tasa de cambio, es un desafío que implica articulación con actores territoriales, distintos ministerios, dinámicas y movilizaciones sociales, con el momento político, el mercado, la seguridad territorial y factores externos.

Es tan obligada la articulación, que las instituciones públicas de hoy no son tan poderosas como antes y cada vez tienen menos capacidad para resolver, por sí solas, los problemas cotidianos. A modo de ejemplo, recordemos que el Incora era más poderoso que el Incoder, y este último lo era más que las agencias de Desarrollo Rural y de Tierras.

El otro gran desafío es la financiación. La iniciativa y la inversión privada impulsaron la agricultura y el desarrollo rural, y la segunda mitad del siglo XX marcó el comienzo de la modernización agrícola con la intensificación del uso de la maquinaria, la aplicación de tecnologías, el surgimiento de una una organización empresarial y la comercialización internacional de productos como café, caña, banano y palma aceitera, pero para que llegue la inversión privada se requiere lo que no está ofreciendo el país: seguridad jurídica y territorial, simplificación normativa, automatización de trámites y rentabilidad.

De la inversión privada depende, en buena parte, el desarrollo rural y más cuando ‘campo con progreso’ dispone solo de 10.6 billones para el cuatrienio. Por eso, para atraer capital privado, el artículo 79 de la Ley de Financiamiento estableció una exención en renta por 10 años por inversiones no menores a 865 millones de pesos, pero exclusivamente para aquellos contribuyentes que tengan ingresos brutos anuales inferiores a 228 millones mensuales, y ahí, por esta vía, excluyó a la inversión privada, que genera impacto –y aun más a la extranjera–, dado que 228 millones los factura cualquier inversionista. Por tanto, se requiere un artículo en la ley del PND que corrija el error y suba o elimine el tope.

El tercer desafío es la instrumentalización. Atemperar las movilizaciones sociales que vienen por cuenta de compromisos incumplidos y simplificar el enjambre de instituciones y planes del sector, porque esto ha generado atomización, duplicidad de funciones, dispersión y distracción de recursos. Faltará ver si el Congreso otorga facultades al Presidente para dicho ajuste, pero me temo que si no hay acuerdo político, tampoco habrá facultades.

Enrique Herrera A.
Analista
enriquehe@gmail.com

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