1 / 7
Contenidos vistos este mes
Disfrute de contenido ilimitado sin costo
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese
Ya completó los artículos del mes.
Sabemos que le gusta estar informado Disfrute de acceso ilimitado al contenido, boletines noticiosos y más beneficios sin costo.
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese Volver a la portada
Otros Columnistas
columnista

Ilusión para el 2018

La polarización política que vive el país sesga y desvía la discusión sobre lo verdaderamente importante.

Otros Columnistas
POR:
Otros Columnistas
enero 04 de 2018
2018-01-04 08:56 a.m.
https://m.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/04/05/5703e5663d293.png

Terminamos el 2017 sin antecedentes en retos y oportunidades como país. La posibilidad de vivir en un territorio que resuelve sus conflictos mediante el diálogo, al desarmar a las Farc, es una muy buena condición para trazarnos una ruta de construcción de unos acuerdos mínimos por el bienestar de todos. Los efectos más nobles de desarme son evidentes: pasamos de 233.874 desplazados en el 2012 a 48.335 en el 2017; y los afectados por minas antipersonas, de 770 en el 2012 a 58 en el 2017.

Sin embargo, si no interiorizamos una visión de futuro como parte central de nuestra cultura e idiosincrasia, tal construcción será muy difícil. Tanto más, si insistimos obsesivamente en escarbar, desde cada uno, en el pasado de los otros, con ánimo revanchista. Y otros, los menos, afortunadamente, queriendo prolongar el azaroso y deshumanizado conflicto a través del crimen selectivo de los contrarios. Con los segundos, todos los colombianos no deberíamos tener vacilaciones. Aplicar la máxima de Saramago: “Quieren la guerra, pero no los vamos a dejar en paz” . Así sea un solo exguerrillero, líder social, defensor de derechos humanos, funcionario, miembro de la Fuerza Pública violentado o asesinado, es necesaria la insistencia y el respaldo de todos en el funcionamiento integral del poder del Estado.

Y en cuanto al fortalecimiento de una cultura de paz, lo primero es respetar los órganos especializados creados por nuestro ordenamiento jurídico para cerrar los asuntos del pasado como sociedad; obviamente, siendo, a la vez, muy exigentes en su conformación, calidad de sus procesos y transparencia en sus decisiones. Un sistema estricto de veeduría ciudadana para que no vayan más de allá de sus mandatos: no impunidad con los delitos atroces, verdad objetiva y no repetición. Debemos exigir la mayor sabiduría e imparcialidad a todos esos órganos.

Lo segundo, es promover una ciudadanía basada en sujetos políticos con capacidad para argumentar y defender sus ideas desde escenarios democráticos no violentos. Evitar que nuestras discusiones sobre el país se polaricen en un marco de argumentos poco elaborados o de la llamada ‘posverdad’. No pueden existir lugares y temas vedados, pero siempre con un comportamiento ético mínimo: aceptar la diferencia.

La polarización política que vive el país sesga y desvía la discusión sobre lo verdaderamente importante: ¿cómo llegar a acuerdos colectivos para impulsar agendas de desarrollo?¿Cómo pensar la resiliencia como valor estratégico de la paz positiva y del desarrollo sostenible y con equidad? La polarización mina la confianza hacia y entre las instituciones y los individuos. Los acuerdos públicos, como lo sostiene la nobel de economía Elinor Ostrom, son posibles, en la medida en que los arreglos micro permiten mayor tejido y cohesión social y promueven activos colectivos. Hay asuntos vitales que nos pueden unir rápidamente, sin distingos.

El primero es la lucha decidida y efectiva contra la corrupción como el peor mal para tener sociedades constructivas, participativas, pacíficas y generadoras de confianza. Y estoy seguro de que en las necesarias reformas a la justicia, la salud y la gestión pública, asuntos centrales como nación, nos pondríamos también de acuerdo la mayoría de ciudadanos.

Que no nos llamen en el 2018 a hablar mal de Colombia y de nuestros conciudadanos. Que nos convoquen a trabajar juntos en los temas centrales de nuestra sociedad. ¿Será mucha ilusión?

¡Feliz Año para todos!

Rafael Aubad L.
Presidente Ejecutivo Proantioquia

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado