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Ricardo Ávila
brújula

Al fin ¿quién nos compra?

La noticia según la cual el déficit comercial de Colombia volvió a caer en noviembre, fue en general bien recibida por los analistas.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
enero 22 de 2018
2018-01-22 08:11 p.m.
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La noticia según la cual el déficit comercial de Colombia volvió a caer en noviembre, fue en general bien recibida por los analistas. Tal como van las cosas, el desequilibrio externo de la economía nacional apunta a ser menor de lo que pronosticaban los expertos, con lo cual las alertas que en su momento se dispararon casi dejaron de sonar. Vale la pena recordar que a mediados de la década teníamos el agujero más grande entre unas 60 economías importantes.

Que la corrección es notoria, es algo que dejan en claro las cifras. En los primeros once meses del 2015, el saldo en rojo entre exportaciones e importaciones ascendió a 14.477 millones de dólares. Un año después el monto en contra cayó a 10.708 millones, y en el mismo lapso del 2018 el acumulado quedó en 6.692 millones de dólares, es decir menos de la mitad que un bienio atrás.

La razón principal de la mejoría es el repunte de las ventas a otros países, atribuible a su vez al segmento de industrias extractivas. Puesto de otra manera, las cotizaciones al alza del petróleo y el aumento en el tonelaje despachado del carbón –junto a mejoras en oro y ferroníquel– contrastaron con un ritmo de compras que reflejó la debilidad de la economía colombiana.

En el balance de sumas y restas, vale la pena decir que el desbalance en contra disminuyó en el caso de China, México y Brasil. Sin embargo, tal vez más interesante es registrar en dónde se presentan los grandes saldos a favor, pues aparte de mercados obvios aparecen Santa Lucía, Bahamas o Panamá.

Una mirada más cuidadosa probablemente revelaría que estas tres naciones –dada su población– no cuentan con la demanda interna para absorber las exportaciones que, a primera vista, Colombia les hace. Por tal motivo, no basta con celebrar que la balanza comercial se encamina hacia el equilibrio, sino hay que mirar bien las causas. Y ese examen pasa por sincerar cuentas que no necesariamente dicen toda la verdad ahora.

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