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Ricardo Ávila
Brújula

De rojo a amarillo pálido

Cuando a mediados del 2014 se desplomaron los precios del petróleo, una de las primeras luces de alerta que se encendió en el tablero de control de la economía colombiana fue la del déficit externo del país.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
marzo 01 de 2018
2018-03-01 08:43 p.m.
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Cuando a mediados del 2014 se desplomaron los precios del petróleo, una de las primeras luces de alerta que se encendió en el tablero de control de la economía colombiana fue la del déficit externo del país. A finales del año siguiente la brecha en la cuenta corriente de la balanza de pagos llegó a acercarse al equivalente del 7 por ciento del Producto Interno Bruto, de lejos el peor guarismo entre un grupo de más de 50 naciones a las cuales la revista The Economist les sigue la pista.

Por tal motivo, hay que destacar la reducción de ese desequilibrio. Ayer el Banco de la República informó que el saldo en rojo se ubicó en 10.359 millones de dólares en el 2017, cifra que equivale al 3,3 por ciento del PIB.

Si bien el dato sigue siendo negativo, se encuentra en el rango de lo manejable. Para utilizar la figura cromática, el color del bombillo que disparó la alarma pasó de rojo a amarillo pálido en un lapso relativamente corto. De hecho, el reporte del Emisor sorprendió positivamente a los analistas que pronosticaban un desfase un poco mayor.

Como siempre sucede en estos casos, no hay una sola razón que explique lo ocurrido. Sin duda alguna lo más importante fue la caída en el déficit de la balanza comercial (exportaciones menos importaciones), cuya disminución alcanzó los 4.393 millones de dólares. La mejora en las ventas de petróleo y carbón tuvo mucho que ver en el resultado.

No obstante, un elemento más también jugó un papel preponderante. Se trata del alza en las remesas de los colombianos que viven en el exterior, las cuales sumaron 5.585 millones de dólares. El incremento del 15 por ciento no solo incidió en una recuperación en la calidad de vida de miles de familias, sino en una menor vulnerabilidad externa.

Y todo apunta a que esta continuará disminuyendo. El Ministro de Hacienda dice que en el 2018 el déficit de la cuenta corriente podría bajar del 3 por ciento del PIB. Para un país que hace tres años tenía un problema mayúsculo en ese frente, dicha perspectiva es favorable.

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