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Ricardo Ávila
brújula

Efectos colaterales

Para la gran mayoría de las personas, se trata de un incremento menor.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
abril 26 de 2018
2018-04-26 08:04 p.m.
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Para la gran mayoría de las personas, se trata de un incremento menor. Sin embargo, los especialistas no pasaron por alto lo sucedido el martes pasado, cuando los bonos a diez años de plazo del Tesoro de Estados Unidos –considerados el papel más seguro del mundo– volvieron a negociarse con una rentabilidad superior al 3 por ciento anual, algo que no sucedía desde comienzos del 2014.

El rendimiento anotado supera en un punto porcentual al observado en septiembre pasado y altera los precios relativos de diferentes activos. Por ejemplo, las acciones se vuelven un poco menos atractivas que la renta fija, algo que se nota en los índices de las principales bolsas del mundo.

Adicionalmente, el dólar tiende a fortalecerse. Esa es la explicación principal por la cual la tasa de cambio volvió a ubicarse por encima de los 2.800 pesos, a pesar de que el petróleo se mantiene firme, cerca de los 75 dólares por barril de la variedad Brent.

Si a lo anterior se agrega que los analistas consideran que, en su sesión del viernes, el Banco de la República disminuirá en un cuarto de punto porcentual la tasa de interés que les cobra a las entidades financieras por darles liquidez temporal, ello cerraría un poco la brecha de rentabilidades entre Colombia el exterior. Y aunque ese no es el único factor en la ecuación, sería suficiente para darle pie a las expectativas en favor de la devaluación.

Tales conjeturas, sin embargo, pertenecen al terreno de la especulación. Lo que es cierto por ahora es que la inflación en las economías desarrolladas –que durante años desapareció del radar de las autoridades– empieza a subir. En el caso estadounidense, ya se encuentra en el 2 por ciento anual, con lo cual el Banco de la Reserva Federal en Washington continuará subiendo el costo de sus fondos.

Semejante perspectiva es más un regreso a la normalidad que una situación anómala. Y aunque eso es bienvenido, el ajuste no dejará de causar traumatismos, porque si por allá llueve, por acá tampoco escampará.

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