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Ricardo Ávila
brújula

Falta de ganas

Ayer Fedesarrollo dio a conocer los resultados de la Encuesta de Opinión Empresarial que hace todos los meses y que, en el caso de enero pasado, entregan un balance agridulce.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
febrero 21 de 2018
2018-02-21 08:41 p.m.
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Ayer Fedesarrollo dio a conocer los resultados de la Encuesta de Opinión Empresarial que hace todos los meses y que, en el caso de enero pasado, entregan un balance agridulce. Sin duda, lo más rescatable es que tanto para comerciantes como industriales, los índices de confianza respectivos muestran una mejoría con respecto a diciembre, con lo cual se avanza por la senda de la recuperación.

A pesar de ese progreso de un mes a otro, la percepción es todavía peor que la del arranque del 2017, cuando las circunstancias objetivas eran mucho más difíciles. Elementos puntuales como la situación del negocio muestran un balance positivo, pero muy inferior al registrado uno o dos años atrás.

Más inquietante aún es el resultado de un módulo que se elabora una vez al año y tiene que ver con la inversión en el sector manufacturero. Con respecto al calendario que viene de terminar, el mensaje es que la proporción de firmas que disminuyeron sus gastos en maquinaria, equipo o edificaciones subió cerca de 10 puntos porcentuales, hasta la mitad de las compañías interrogadas.

Para el 2018, las cosas no pintan mejor, pues se nota un menor apetito para invertir. Si bien las nubes ya oscurecían el panorama de la economía colombiana en el 2017, la propensión a asumir riesgos a través de nuevos proyectos en el sector real mantiene su tendencia a la baja, lo cual no es bueno.

Es imposible saber a ciencia cierta cuáles son los motivos específicos por los que el ánimo en la actividad fabril viene en descenso. Sin embargo, tras una recesión que lleva meses y se expresó en una nueva contracción del renglón el año pasado, es fácil entender que el pesimismo pesa a la hora de tomar eventuales decisiones de expansión.

A lo anterior se suma la incertidumbre política que lleva a que se pospongan ciertas determinaciones, hasta que se conozca el resultado de las próximas jornadas electorales. Debido a ello, habrá que esperar un tiempo, antes de que la inversión industrial levante cabeza.

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