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Ricardo Ávila
brújula

Pintado en la pared

Ayer, una nueva tormenta invernal volvió a trastornar el ritmo de las actividades diarias en la costa oriental de Estados Unidos.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
marzo 07 de 2018
2018-03-07 08:13 p.m.
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Ayer, una nueva tormenta invernal volvió a trastornar el ritmo de las actividades diarias en la costa oriental de Estados Unidos. La nieve que cayó desde Filadelfia hasta Boston causó incontables trastornos, sobre todo en una zona que apenas se estaba recuperando de la tempestad de la semana pasada.

Sin embargo, el verdadero frente frío se sintió en Washington, y no precisamente debido a los factores climáticos. Y es que la renuncia de Gary Cohn, el jefe de asesores económicos de la Casa Blanca, generó ráfagas de descontento entre la comunidad empresarial. Tanto, que Wall Street reaccionó de manera negativa ante la salida de un interlocutor al que apreciaba y respetaba.

La piedra de la discordia fue el intempestivo anuncio de Donald Trump de subir los aranceles que pagan el acero y el aluminio provenientes de otras latitudes. Si bien no se conocen los detalles de la medida, los líderes republicanos en el Congreso y los representantes de numerosas industrias han señalado que elevar el costo de las importaciones hace más daño que bien, podría destruir más empleos de los que puede salvar.

Un académico como Cohn habría podido explicar los riesgos, si hubiera sido consultado. Pero es evidente que la oficina oval no lo consideró un interlocutor válido. El haber quedado como un “pintado en la pared”, lo llevó a abandonar el cargo.

Más allá de cual acabe siendo el desenlace de esta historia, lo que verdaderamente preocupa al sector privado es la demostración de que el carácter impulsivo de Trump vuelve a quedar en evidencia. Acorralado en varios frentes, que van desde la injerencia de Rusia en la campaña que lo llevó a la presidencia, hasta la demanda civil de una actriz porno con la que supuestamente mantuvo una relación, el mandatario puede apelar a decisiones intempestivas para reafirmar su liderazgo.

Y esa impredecibilidad es mala a la hora de hacer negocios. Sobre todo porque puede no ser la última.

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