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Ricardo Gaitán
columnista

Mandarín: necesidad de occidente

Aprender el idioma conlleva beneficios van más allá de hacer fácil un viaje, pedir comida en restaurantes o hacer compras.

Ricardo Gaitán
POR:
Ricardo Gaitán
enero 23 de 2019
2019-01-23 08:34 p.m.
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En la sociedad multicultural y global en la que vivimos hoy, se hace indispensable el conocimiento y la enseñanza del idioma chino, pero también la comprensión y el respeto por las diferencias culturales, religiosas y políticas, aspectos que facilitarán no solo acuerdos comerciales, sino afinidad a la hora de establecer contacto directo con ciudadanos chinos. De hecho, cada día un número mayor de empresarios occidentales deciden iniciar estudios de chino para no recurrir a un tercer idioma como el inglés.

China mantiene relaciones diplomáticas con 171 países y cuenta con embajadas en 162, incluidas 19 de América Latina. En este contexto es importante anotar que cerca de 166 países ofrecen cursos especializados de chino mandarín a través de los Institutos Confucio, pero lo más notorio es que 60 naciones, alrededor del mundo, han incluido la enseñanza del idioma chino en su respectivo sistema educativo nacional.

Según los datos, hay establecidos 550 Institutos Confucio, así como más de 20.000 escuelas del chino por todo el mundo y el número sigue aumentando, lo que refleja el estado actual de la cada vez mayor popularidad del idioma oriental en el planeta.

En una reciente visita al Reino Unido, el presidente chino Xi Jinping sostuvo que “cada vez más extranjeros entienden que si desean profundizar sus lazos con China, tienen que aprender a tratar con ella y, por supuesto, hablar el idioma”. Figuras de la realeza europea como las princesas Leonor y Sofía de España o el príncipe Jorge del Reino Unido, adelantan cursos de la lengua. Se estima que el número de estudiantes foráneos de chino mandarín en el mundo ha superado los 100 millones.

El chino es una de las seis lenguas oficiales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) junto con el inglés, español, francés, ruso y árabe. Esta posición convierte al chino mandarín en un “idioma de prioridad global”.

El Departamento de Estado de EE.UU. ha clasificado los idiomas extranjeros según el tiempo requerido para que un hablante nativo de occidente los aprenda. Por ejemplo, el chino está clasificado como un idioma de categoría IV o “idioma muy difícil”, ya que se necesitan aproximadamente 88 semanas (22 meses) para lograr un dominio general; pero aprenderlo, no solo es una manera especial de ver el mundo, es también una forma de suplir una necesidad crítica en la política de la Organización Mundial del Comercio (OMC), de la cual hace parte China desde 2001.

Aprender el idioma conlleva beneficios van más allá de hacer fácil un viaje, pedir comida en restaurantes o hacer compras.

Tal como lo hemos analizado, el estudio del idioma chino se convierte en una necesidad apremiante de occidente, más si tenemos en cuenta las palabras del filósofo francés Joël Bellassen, graduado de la Universidad de Pekín en Filosofía, Director de Investigación en Didáctica China en el Instituto Nacional de Lenguas y Civilizaciones Orientales, quien sostiene: “el idioma chino se está convirtiendo en una lengua internacional”.

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