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Ricardo Villaveces P.
columnista

Más que pintoresco, aterrador

Es tal la cantidad de noticias que produce Trump, que lo que nos debe producir es temor por lo que le puede suceder al mundo.

Ricardo Villaveces P.
POR:
Ricardo Villaveces P.
julio 23 de 2018
2018-07-23 09:00 p.m.
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Es tal la cantidad de noticias que produce Trump, que corremos el riesgo de verlo como un personaje pintoresco que nos sorprende, pero también produce sonrisas, y hasta lástima. En lugar de eso, lo que nos debe producir es temor por lo que le puede suceder al mundo por cuenta de un personaje así, y por las consecuencias que para un país como el nuestro esto puede llegar a tener.

Los motivos de preocupación son de todo tipo, pero quizás uno de los que más preocupa es el proceso de derechización que se puede producir en un segmento importante de la sociedad norteamericana. Es abrir el espacio a una xenofobia mezclada con intolerancia, fundamentalismo religioso y restricciones a las libertades individuales. La nominación del conservador Brett Kavanaugh a la Corte Suprema y la posibilidad de nombrar otro más, si se retira la juez Ruth Bader –quien tiene 85 años– puede acentuar gravemente las tensiones y fracturas que ya se perciben en ese país.

Estados Unidos ha demostrado una gran capacidad para superar grandes traumas y los pesos y contrapesos de su sistema de gobierno siempre han terminando prevaleciendo, pero el proceso de superar estos periodos puede llegar a ser bien traumático.

Este 2018 se cumplen 50 años de ese 1968 que puso a prueba la estabilidad de la sociedad norteamericana, y eso que el presidente Lyndon Baines Johnson era alguien que representaba al establecimiento y tenía una larga trayectoria en el mundo de la política y la institucionalidad.

Era la época de las grandes luchas por los Derechos Civiles cuando se dieron episodios tan complejos como el asesinato de Martin Luther King y de Robert Kennedy. Pero más que eso, era un país completamente fracturado por cuenta de la guerra de Vietnam, que ese año cobró un exagerado número de víctimas. Un conflicto que no se entendía ni se veía la razón para participar, pero que los ‘halcones’ de la época convencían al presidente de mandar más y más soldados a defender y a morir por razones que no tenían explicación.

Estados Unidos superó el trauma después de varios esfuerzos, pero fueron muchas las secuelas que quedaron entre las cuales el consumo de drogas sigue siendo una de esas maldiciones. De allí surgieron teorías que luego se aplicarían en nuestro continente como la famosa doctrina de la seguridad nacional, e indicadores de éxito militar como el llamado body count, que en nuestro país dio pie a los llamados ‘falsos positivos’.

En fin, cuando un país de esas características pierde su norte, las consecuencias son impredecibles, y rara vez son positivas. Un reciente artículo The New Yorker asimila a Trump al káiser Guillermo II, que fue famoso por sus ‘metidas de pata’ diplomáticas, por su egolatría, su amor por lo militar, sin que hubiera estado nunca en el frente, y por su impredecibilidad. Aunque es obvio que él solo no fue el causante de la Primera Guerra Mundial y hay muchas cosas que no permiten la comparación, tampoco se debe olvidar en qué terminó Alemania después del Káiser.

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