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Roberto Junguito
columnista

Los presidentes y la economía

En el caso colombiano, los presidentes de la República han sido respetuosos de la institucionalidad económica.

Roberto Junguito
POR:
Roberto Junguito
julio 24 de 2018
2018-07-24 09:00 p.m.
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está dando un claro ejemplo de lo que un jefe de Estado no debe hacer frente al diseño y puesta en marcha de la política económica de un país. Esta bien que un mandatario, como lo hizo Trump, proponga durante su campaña presidencial y establezca como prioridad de su política económica que quiere colocar a su nación a la vanguardia mundial, o sea su propuesta de volver a hacer de Estados Unidos un país grande (Make America Great Again), pero no parece adecuado que el presidente comience a establecer personalmente la política económica o a criticar las decisiones de órganos independientes como la Reserva Federal, es decir, el banco central de dicho país, como ha venido sucediendo.

El intervencionismo directo de Trump comenzó con su amenaza y puesta en marcha del establecimiento de tarifas y sobretasas arancelarias para las importaciones a Estados Unidos del hierro y el acero, y más adelante extendió sobretasas a un gran número de productos importados de China, luego de Rusia y de los países europeos. Esto ha generado lo que se ha denominado ‘ guerra comercial’ (trade war), con repercusiones adversas en el comercio y la actividad económica mundial y, sobre todo, una política de globalización del comercio que se venía desarrollando desde décadas atrás, y de organismos comerciales como la Organización Mundial del Comercio, sobre lo cual llama la atención el ultimo número de la revista The Economist.

El desorden económico institucional del Trump se ha trasladado en días recientes a la política monetaria de Estados Unidos, establecida por la Reserva Federal. Trump ha sorprendido a la FED y, en general, a la opinión económica mundial, al pronunciarse en contra de la política de elevación gradual de las tasas de interés de la Reserva y al tratar de intervenir y oponerse a sus decisiones. Esta actitud es contraria a la autonomía que deben tener los bancos centrales y a la prioridad que estos deben dar al control de la inflación y al freno a las expectativas inflacionarias. Estas decisiones del presidente Trump, lo muestran como un primer mandatario intervencionista, poco ortodoxo y populista.

Afortunadamente, en el caso colombiano, los presidentes de la República han sido respetuosos de la institucionalidad económica, y en particular de la independencia y autonomía del Banco de la República en el diseño y puesta en marcha de su política monetaria y cambiaria. Los mandatarios también han delegado el manejo de la economía a equipos económicos muy profesionales, liderados por ministros de Hacienda con gran entrenamiento en estos asuntos y con experiencia en el manejo de las políticas públicas. Este va a continuar siendo, sin duda, el caso en la administración Duque. Su visita protocolaria y respetuosa al Emisor, y el nombramiento de Alberto Carrasquilla como ministro de Hacienda y Crédito Público, y del resto de jefes de cartera y funcionarios en el área económica, así lo auguran. Sin duda, Colombia puede dar un ejemplo de manejo económico ortodoxo a Estados Unidos.

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