Infraestructura

Obras del canal del Dique le costarían $4,4 billones al país

La estructuración técnica se encuentra en fase tres y la licitación sería abierta en el 2020, según la ANI.

Canal del dique

La inversión de este proyecto es de $1,95 billones, de acuerdo con la ANI.

El Tiempo

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Portafolio
agosto 01 de 2019 - 02:00 a.m.
2019-08-01

Dentro del paquete de megaobras que se encuentra estructurando la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), y que serían licitadas el próximo año, se encuentra el proyecto para recuperar el canal del Dique.

(Lea: ‘La recuperación ambiental del Canal del Dique es prioridad’)

Este corredor fluvial, que se desprende del río Magdalena a la altura del municipio de Calamar –en Bolívar– y que desemboca principalmente en la bahía de Cartagena, necesita diferentes tipos de intervención, tanto ambientales como estructurales para evitar que se llegue a cerrar en unos ocho años.

(Lea: Bonos de carbono y peajes, propuestas para canal del Dique)


No obstante, los problemas asociados a la existencia de este brazo artificial de agua son diversos y han impactado a la zona durante más de 20 años, pues hay sectores que se han inundado y otros que se han secado, lo que ha acarreado todo tipo de consecuencias.

Entre los efectos más preocupantes está el bloqueo del corredor por la acumulación de sedimentos, la contaminación de la bahía de Cartagena y la entrada de agua salada a las bocatomas de los acueductos, por efecto del aumento en el nivel del mar.

De esta forma, restaurar el caudal natural del agua por las ciénagas aledañas a este canal se ha convertido en una deuda histórica y una urgencia para la región.

El proyecto
A la fecha, la ANI está trabajando en el cierre de la estructuración lega y financiera del proyecto, que costará $2,3 billones entre obras y operación, en un contrato de concesión de quince años.

Las intervenciones, que se harán en una extensión de 117 kilómetros, incluyen la implementación de esclusas, amplificaciones del canal y 29 obras de conexión individuales para optimizar el sistema de ciénagas, entre otras.

“Lo que se busca es poner un sistema de compuertas en Calamar y Puerto Badel, que al momento de que se empiecen a regular los caudales, todo el sistema empieza a equilibrarse de manera natural. Es una intervención pasiva”, señaló Poldy Osorio, vicepresidente de Estructuración de la ANI.

La funcionaria explicó que aunque se tratará de una asociación público - privada (APP), la Nación deberá hacer un aporte significativo para materializar este proyecto, pues la manera de financiarlo será diferente a la de todas las APP que se han hecho hasta el momento.

“Desafortunadamente no contamos con los recursos para que esto se pueda pagar como obra pública, por eso estamos mirando una concesión que no sea tan a largo plazo como la de una vía, sino a 15 años, para que salga menos costoso. Además, como las entradas por el uso del canal no serán muy altas por la naturaleza del proyecto, el respaldo va a ser con recursos públicos”, señaló la funcionaria.

De esta manera, se estima que el país deberá destinar $4,4 billones para esta iniciativa, en el largo plazo, aunque esa cifra podría reducirse, dependiendo del tiempo en el que se financie, el modo de pago y el aporte que harían múltiples organizaciones, lo que aún no se ha terminado de especificar.

De hecho, Osorio resaltó que las entidades territoriales aledañas al canal han mostrado un gran interés por hacer contribuciones, y por ejemplo, la Alcaldía de Cartagena dará la mitad de los ingresos que percibe por las contraprestaciones de los puertos de la bahía, que es el 20% de ese ingreso. Actualmente se encuentran en esos trámites.
el cierre financiero

“El proyecto tiene un reto gigante que es lograr el cierre financiero, esa gestión la ha estado liderando incluso la vicepresidenta de la república. Hemos logrado el compromiso de las gobernaciones de Bolívar, Sucre y Atlántico de hacer aportes a través de regalías. Así mismo, hemos estado en conversaciones con Ecopetrol, que haría inversiones para la parte ambiental. Y claro, estamos buscando los recursos con el Ministerio de Hacienda”, agregó Osorio.

No obstante, al tratarse de una APP, el concesionario elegido asumiría el riesgo constructivo de las obras, lo que podría blindar a la Nación de asumir más costos de los estimados.

“Es necesario transferirle el riesgo constructivo al concesionario y no hacerlo como obra pública, a pesar de que entendemos que los ingresos que tiene el proyecto son muy bajos, y por eso todo el respaldo será público. Esa es una particularidad del proyecto”, aclaró la ejecutiva.

Por eso, la entidad reconoce que deberá buscar inversionistas especializados en este tipo de estructuras, que no hay en Colombia. Esto, pues no solo se trata de la multimillonaria inversión que sería retribuida bajo un modelo diferente, sino que hay menos empresas en el mundo dedicadas a hacer intervenciones fluviales con un fuerte componente medioambiental, al comparar, por ejemplo, ese mercado con el de construcción de carreteras.

El potencial
Según Cormagdalena, al año se mueven aproximadamente tres millones de toneladas de carga por el canal del Dique. Y, según Ecopetrol, al mes se estarían transportando 12 millones de barriles por ese corredor.

Sin embargo, con la puesta en marcha tanto de la APP del río Magdalena –cuyas obras estarían funcionando al cierre del 2021– como del Canal del Dique, que sería en el 2025, esas cifras aumentarían significativamente.

No obstante, aún no está claro cuál sería la magnitud del crecimiento en el movimiento de carga, pues, según Cormagdalena, primero se requeriría hacer un estudio y el proyecto todavía está en una etapa muy temprana.

A pesar de esto, destacan que el cambio sería significativo y de la mano del intermodalismo se podría complementar el transporte por carretera, que al año mueve 220 millones de toneladas.

El turismo
En el largo plazo, una vez recuperados los ecosistemas de las ciénagas, estos sectores que hoy en día acumulan altos niveles de pobreza y desempleo, podrían convertirse en una oportunidad para el turismo. Por un lado, el nivel de agua que hoy en día ingresa al río por el canal del Dique se reduciría a la mitad, y al poder controlar el caudal de manera natural, el sector sería ideal para los bañistas.

Además, el color de la arena en las playas de Cartagena se aclararía, al igual que el tono del agua. En cuanto a los corales, que hoy están siendo opacados por los sedimentos, también quedarían despejados.

Adriana Carolina Leal Acosta
adrlea@portafolio.co

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