Economía

'Mientras no tengamos flexibilidad laboral no seremos competitivos'

Bruce Mac Master, presidente de Andi, habla sobre los retos del país en materia laboral, crecimiento y competitividad.

Bruce Mac Master

Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi).

El Tiempo

POR:
Ómar Ahumada Rojas
agosto 12 de 2019 - 04:17 p.m.
2019-08-12

Justo cuando la mayoría de entidades multilaterales han venido reduciendo la previsión de crecimiento para América Latina, los empresarios de Colombia, que se reúnen desde el 15 de agosto en el congreso anual de la Andi, en Medellín, llaman a las autoridades económicas a preservar el impulso de la demanda interna y el consumo de los hogares, bastión del aumento del PIB en el pasado reciente.

(Lea: Andi radica demanda contra los nuevos aranceles a textiles)

En este sentido, el presidente de Andi, Bruce Mac Master, sostuvo que el peor error que se ha cometido en política económica en muchos años fue “torcerle el pescuezo” a la demanda, cuando en el 2016, el Banco de la República adoptó de forma tardía medidas tras una fuerte subida del dólar que venía desde el 2015, a la que se sumó una inflación que se disparó por el fenómeno del Niño.

(Lea: 'Industria del acero es la mayor recicladora del país')

En diálogo con EL TIEMPO, Mac Master agregó que si la dinámica de la demanda se hubiera mantenido, el país habría podido crecer entre 4 y 4,5 por ciento una vez se recuperó el precio del petróleo.

¿Cuál es el eje de la asamblea de este año?

El eje principal es el papel del sector privado en el desarrollo de la sociedad. Estamos haciendo la reflexión de qué papel ha jugado el sector privado en estos 75 años de la Andi, y resalto lo que pasó en la década de los 80 y 90, cuando tuvimos ese terrorismo desbordado, el narcotráfico haciendo lo que hacía y el sitio del Estado. El sector privado no se fue, a diferencia de otros países. Ese fue uno de los pilares que mantuvo al Estado colombiano y la economía.

¿De qué depende la real generación de puestos de trabajo tras los pactos firmados?

Colombia siempre ha tenido un escenario muy complejo para las empresas. Si los pactos son buenos, uno adicionalmente va a poder ser más atractivo para que los que están presentes en el país puedan aumentar su inversión. En Colombia se pueden hacer negocios, hacer crecer la producción y generar empleo. Y, además, para que los internacionales puedan ver lo que pueden hacer. Se trata de construir un círculo que permita aumentar el número de empleados y darle ingresos al Estado para la política social.

¿Están las condiciones de demanda para que esa producción se dé y crezca el empleo?

Uno de los grandes dinamizadores de la economía ha sido la demanda, por años. Por eso, me pareció tan grave cuando el Banco de la República decidió cortarle las piernas a la demanda cuando se le salió de las manos la inflación entre 2015 y 2016.

Advertimos, cuando se presentó el incremento en la tasa de cambio, que el fenómeno del Niño y la tasa de cambio iban a tener un efecto en precios y que valía mucho la pena que se produjera una intervención lo antes posible.

El banco siguió corriendo sus modelos, con la inflación disparada, y luego termina en 2016 haciendo la gran intervención, y lo que hizo fue torcerle el pescuezo a la demanda, que a mí me parece el peor error que se ha cometido en política económica en muchos años. Es cierto que ha habido razones externas, pero Colombia habría sido completamente distinta si hubiera mantenido la dinámica de la demanda. Es más, cuando el precio del petróleo se recuperó, hubiéramos tenido la oportunidad a tasas del 4 o 4,5 por ciento.

No hay nada más fácil que torcerle el pescuezo a la demanda y no hay nada más complejo que generar confianza en la demanda. Ahora, los pactos firmados tienen la inmensa ventaja de que una buena parte se basa en buscar que las exportaciones crezcan, y ese aumento debería ser de al menos 10.000 millones de dólares.

¿Ven riesgo de que se esté cocinando un incremento de semanas y de aportes?

Es una discusión compleja en lo político y en términos de popularidad. Lo que es razonable es que tengamos un sistema que les asegure a estas y a próximas generaciones que van a poder tener su pensión.

Segundo, lo que es razonable es que la pensión sea el resultado de lo que uno ahorró a lo largo de la vida. Entonces lo que nos falta es ser sinceros desde el punto de vista financiero para que podamos sacar los cálculos de cómo se logra eso.

Viene el debate por la reforma laboral. ¿Cómo equilibrar la cotización por horas con llegar a tener salarios por debajo del mínimo?

El sistema laboral es increíblemente inflexible. Tenemos que hacer que sea atractivo contratar en modalidades formales a cualquier nuevo empleado, incluyendo las personas que ayudan en hogares o fincas. Colombia era muy flexible en lo laboral, pero fuimos produciendo rigidices que se terminan convirtiendo en desempleo, informalidad y falta de competitividad.

Mientras no tengamos flexibilidad laboral que permita ajustar la capacidad de las personas y su disponibilidad con las necesidades de la demanda, no vamos poder ser eficientes y competitivos ni generar grandes volúmenes de empleo.

¿Es trabajo por horas, pero que el empleado se pueda mover por sectores, sin exclusividad?

En eso consiste la flexibilidad, y es para todos. Que usted pueda trabajar en varias entidades o que pueda dedicarles tiempo a estudiar, a recrearse, a estar con la familia o si requiere el salario que puede producir si trabaja cinco días o cuatro días a la semana. Mientras la oferta y la demanda puedan lograr acuerdos alrededor de la contratación, se deben permitir. No permitirlos es incentivar que se den en lo informal.

¿Cuándo se traducirán en empleo los menores impuestos que dio la ley de financiamiento?

Esa siempre es una apuesta de mediano plazo, porque el primer año en el que se aplique la reducción del impuesto de renta es cuando se paguen los impuestos en el 2020. Y el IVA a los bienes de capital, que sí era de plena vigencia, hoy en día se nota. Hay un incremento muy grande en la importación de estos bienes. La generación de nuevo empleo se va a ver cuando estos bienes lleguen a Colombia, sean instalados, sean productivos y generen nuevo valor para las compañías.

¿Cómo se puede blindar Colombia de la guerra comercial?

Lo que está sucediendo en los mercados es muy preocupante. Lo que tiene que hacer Colombia es protegerse de las prácticas desleales de comercio y no puede permitir que haya desviaciones ni 'dumpings', incluyendo el contrabando. Colombia tiene un mercado de 330.000 millones de dólares, que no es despreciable. El primer mercado de América Latina que llama la atención a los que están pensando en deshacerse de sus productos a cualquier precio es Colombia, y ahí tenemos que estar muy atentos, para que no nos inunden en forma tramposa, y la probabilidad es altísima.

¿Qué les sigue faltando a la industria y al sector empresarial?

El gran lunar de Colombia en este momento a nivel industrial son las exportaciones.
Yo di las alertas en el 2017, cuando le propusimos al Gobierno un proyecto específico de incentivo a las exportaciones, que conviene no solo por temas cambiarios, sino por diversificación y creación de empleo.

Perú tiene un 'drawback' (devolución de parte de los aranceles pagados en insumos importados para productos de exportación), que no es otra cosa que una compensación de las inequidades tributarias. Y la OMC lo acepta. Hemos propuesto que se haga con un bono pagadero a cinco años para que no tenga efectos fiscales, y se pueda negociar en el mercado de capitales, que les da la posibilidad a las empresas de salir a exportar en mejores condiciones. Colombia tiene que hacer esfuerzos para incentivar exportaciones, y hacerlo sin vergüenza.

ÓMAR AHUMADA ROJAS
Subeditor de Economía y Negocios
EL TIEMPO
Twitter: @omarahu

Noticias Recomendadas

Recomendados