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El BID investigará Hidroituango por crisis que generó

Ante los reclamos, el banco verificará que se hallan cumplido los estándares sociales y ambientales que debe aplicar en sus inversiones.

Hidroituango emergencia

Las comunidades buscaron entrar en un proceso de diálogo y mediación del conflicto con la empresa. 

Foto: Rodrigo Sepúlveda. CEET

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Portafolio
noviembre 12 de 2019 - 08:59 p.m.
2019-11-12

En una decisión histórica, el Directorio Ejecutivo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó una investigación internacional de su brazo privado BID Invest por su inversión en el proyecto Hidroituango, ubicado en el departamento de Antioquia, pero que ha tenido un impacto devastador para miles de personas en cuatro departamentos y 27 municipios de Colombia.

La investigación tendrá como objetivo principal establecer si —al financiar este megaproyecto en una región de Colombia que sigue siendo afectada por altos niveles de violencia y el renaciente conflicto armado— el Banco cumplió o no con los estándares sociales y ambientales que está obligado a observar, y si hay una relación entre ello y los graves daños sufridos por las comunidades afectadas.

(‘En 2024 Hidroituango estará operando a plena capacidad’). 


“Como personas afectadas por Hidroituango, exigimos que la investigación sea rigurosa e independiente”, declaró Isabel Zuleta, vocera de Movimiento Ríos Vivos de Colombia, que representa a las comunidades afectadas.

Agregó que “por más de una década, nuestras comunidades han denunciado los graves problemas que el proyecto ha causado y que se agudizaron con las múltiples emergencias que iniciaron desde el 2018 y aún no cesan. Esperamos que con esta investigación internacional las voces de las víctimas y opositores al proyecto por fin sean escuchadas”.

La investigación tiene su origen en una queja presentada por 477 personas afectadas por el proyecto. En ella, las comunidades representadas por el Movimiento Ríos Vivos y pertenecientes al mismo, resaltan que las políticas del Banco establecen que los proyectos en los que invierten deben ser sostenibles, participativos y respetuosos de la legislación nacional, lo que no ha ocurrido con Hidroituango.

En la queja, las comunidades demuestran que el proyecto no contó con una evaluación de impacto ambiental adecuada, no permitió su participación ni el acceso a información, y que se ha desarrollado en un contexto de violaciones a los derechos humanos, uso desproporcionado de la fuerza y una creciente violencia contra las personas que defienden su territorio.

Evidencian además una permanente discriminación por decidir oponerse al proyecto, y por ser mujeres afectadas. Todo ello, señalan, contradice los estándares sociales y ambientales que el BID debe usar en sus inversiones.

(El proyecto Ituango es viable: EPM). 

Asimismo, el reclamo ocurre en medio de una crisis humanitaria en la zona del proyecto, el cual ha puesto en peligro la vida de miles de personas, quienes han tenido que ser evacuadas de forma improvisada por la crisis de la represa.

Lo que comenzó con el taponamiento con cemento de dos túneles, terminó en la obstrucción de otro túnel y luego en un incremento drástico del caudal del río, deslizamientos de tierra, inundaciones y el desplazamiento continuo de miles de personas de sus hogares. Ningún otro proyecto de desarrollo ha causado una crisis humanitaria de tal magnitud en Colombia.

Todo ello desnudó la inadecuada evaluación de impactos y la pobre regulación ambiental a las que fue sometido el proyecto, el cual fue autorizado. El estado de emergencia en la zona no ha cesado y el riesgo de que la represa colapse no ha sido descartado por el gobierno ni por las entidades de control.

No obstante, es importante resaltar que las comunidades buscaron entrar en un proceso de diálogo y mediación del conflicto entre la empresa a cargo del proyecto y Ríos Vivos a través del mecanismo de rendición de cuentas del BID. Pero la empresa se negó al diálogo, por lo que, dando continuidad al proceso, ese mecanismo recomendó la investigación.

Las comunidades afectadas por Hidroituango, asentadas en la cuenca del río Cauca y sus afluentes, son acompañadas en el proceso de queja por el Center for International Environmental Law (Ciel), la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (Aida) y el International Accountability Project (IAP).

La hidroeléctrica pretende ser la más grande de Colombia y espera generar 2.400 Mw, aunque lleva cerca de dos años la inundación, aún no genera energía, tiene un embalse de 79 kilómetros que inundó un área de 4.500 hectáreas sin retirar la capa vegetal, lo que está generando grandes cantidades de gas metano con efecto invernadero.

El BID Invest ha invertido US$2 millones en el proyecto y ha facilitado la inversión de US$1.000 millones adicionales de otros bancos extranjeros.

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