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Tendencias

La danza millonaria alrededor de los artículos para mascotas

‘Síndrome del nido vacío’ hace que este mercado sostenga un crecimiento cercano al 13 % anual.

El mercado para mascotas sigue creciendo.

Archivo Portafolio.co

El mercado para mascotas sigue creciendo.

POR:
agosto 19 de 2013 - 11:34 p.m.
2013-08-19

Los días en que el perro se alimentaba de sobras y dormía sobre periódicos o trapos viejos pasaron a la historia.

Para los ‘mejores amigos del hombre’ y sus primos de otras especies domésticas ya no solo se compran concentrados que saben bien y nutren, sino que se ha desarrollado una amplia línea de productos y servicios que generan millonarias ganancias.

Y si bien no existe una medición al respecto, solamente el ítem de concentrados en nuestro país aumentó de 203,4 millones de dólares en el 2008 a 345 millones en el 2012, según Euromonitor.

Fuera de eso, al lado de la comida hay una larga lista que factura fuerte, como la consulta al veterinario o al psicólogo animal y el hogar geriátrico; la ropa de marca, los juguetes, el spa, el salón de belleza, y un largo etcétera al que se han incorporado la afiliación a la EPS, la celebración del cumpleaños del animal con sus ‘amiguitos’ abordo, y el cementerio. Al perro ahora se le puede llevar también a un motel (ver: ‘Motel para perros’).

Y aunque la semana pasada en Puerto Rico estuvo en el ojo del huracán, Eusebio Carrasco, dueño de una funeraria, por haber velado a su perro ‘Brownie’, en Colombia hay una empresa de seguros exequiales que ofrece este servicio. De hecho, ya registra dos servicios (ver: ‘Ataúd y velas...’).

Datos de Fenalco indican que la industria que rodea el cuidado de mascotas está creciendo a un ritmo de 13 por ciento anual, animado por una tendencia conocida como el ‘síndrome del nido vacío’, aplicable a las parejas jóvenes que se niegan a procrear y llenan la necesidad de dar afecto y protección con un perro, un gato u otro animal doméstico.

Algo parecido ocurre con los viejos que terminan de criar a su parentela.

Esto viene acompañado de una onda proclive a humanizar a los animales, queriéndoles dar lo que se le prodigaría a un bebé.

En una encuesta realizada por Fenalco en las cuatro principales ciudades del país, el 37 por ciento de la gente dijo tener una mascota. Los perros llevan una notable delantera, pero los gatos empiezan a disminuir la distancia y los pájaros no se quedan atrás.

Los grandes beneficiarias de este apogeo están siendo los almacenes de grandes superficies, tiendas, graneros y centros especializados que, en su orden, se reparten la millonaria torta.

Iván Cortés, dueño de Animals, uno de los principales centros veterinarios de Bogotá, explica que las ventas relacionadas con mascotas antes representaban el 20 por ciento del total y hoy son el 50 por ciento.

Pero los empresarios creen que el potencial es aún muy alto y se miran en el espejo de Estados Unidos, donde hay 74 millones de perros y se mueven 40 mil millones de dólares dentro de ese mercado. O a Canadá, donde hay cerca cuatro mascotas por familia.

UN MOTEL PARA PERROS

Pactar una cita en el motel canino Procanes, que montó Luis Botero en la salida al corregimiento Santa Elena, cuesta entre 100.000 y 400.000 pesos, y hasta 1 millón para las razas más exóticas.

Y eso que allí no hay colchones de agua, películas XXX, espejos en el techo ni máquinas del amor. Todo porque el objetivo no es el placer, sino facilitarles la procreación, que es la única razón por la que copulan los canes.

Una particularidad es que son las hembras –a través de sus dueños– las que pagan.

Cuando se detecta su periodo de celo, Luis les escoge un consorte del catálogo que él tiene con las fotos y datos de 200 reproductores.

Si acaso el ejemplar masculino 'no responde', Botero aplica sus trucos de estimulación con el fin de despertarle su instinto o desvirga a la hembra manualmente si se requiere facilitar el trance. Si aun así el encuentro falla, la segunda monta no tiene costo.

Botero también vigila la gestación y asiste el parto.

ATAÚD Y VELAS PARA EL ÚLTIMO ADIÓS

En la carrera 11 con calle 69 de Bogotá funciona la que hasta ahora es, tal vez, la primera sala de velación para mascotas de Colombia.

A diferencia de las salas para humanos, no hay figuras religiosas, pero sí luces, fotos de perros y gatos felices, y sillones para que quienes le dan el último adiós a su perro o a su gato estén cómodos por las 12 horas que dura el servicio.

También disponen de varios modelos de féretros: los de perro pintados con huesos y los de gato, con un ‘Silvestre’ en la tapa superior.

El servicio lo empezaron a ofrecen hace tres meses a partir de una necesidad sentida por los afiliados a pólizas exequiales, según explica Adelaida París, gerente administrativa de Coorserpark.

“La mascota ya es un miembro más de la familia y el duelo es igual de fuerte al de una persona”, explica.

El sacerdote Élver Rojas, comunicador de la Conferencia Episcopal, advierte que, desde su óptica, los católicos que acuden así a la velación incurren en un error porque no hay nada que fundamente el ritual.

Néstor Alonso López L.

Redacción Portafolio

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