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Lujo

Bethel BioLuxury, el hotel de lujo en el desierto de la Tatacoa

La idea salió del arquitecto Frank Corredor, quien quería ‘hacer las cosas distintas’

Bethel

Al sitio se puede llegar en transporte individual o compartido. Este servicio es prestado por el hotel desde Neiva.

Cortesía

POR:
Portafolio
septiembre 23 de 2019 - 10:00 p.m.
2019-09-23

El Bethel BioLuxury Hotel, ubicado en el desierto La Tatacoa en Villavieja, Huila, uno de los sitios turísticos emergentes de Colombia, pareciera haber nacido de la nada. Pero no es cierto.

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Familiares y amigos de Frank Corredor, su creador, rechazan esa afirmación y aseguran que nació de un capricho de este arquitecto, quien se empeñó en comprar un lote lleno de barrancos y de tierra anaranjada y estéril, en donde la temperatura oscila entre 36 y 40 grados centígrados.

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“El hotel no nació de la nada”, afirma Frank, quien no duda en señalar que la idea salió de la intención de “hacer las cosas distintas”.

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Es más, cuando comenzó a recoger troncos y chamizas dejadas por el río Magdalena, desde Neiva hasta Barranquilla, para llevarlos a su lote en el desierto, la gente no dudaba en catalogarlo de loco. Frank utilizó además, mangle cultivado por los artesanos de la Costa Caribe y los techos están hechos de pasto vendeaguja, una especie de paja fresca e impermeable.

“Parecía un ave recolectando los materiales para hacer su nido”, dijo a Portafolio una de las personas que conoce su historia. Y así fue. Frank hizo su ‘nido’, y construyó nidos no solo para él, sino para más de un centenar de turistas que buscan experiencias únicas, como esta. Un hotel en el desierto, el único en el mundo “con más de 5 millones de estrellas”.

De esa manera empezó a construir el BioLuxury Hotel, inspirado en el entorno desértico y utilizando materiales naturales como el pelá, un arbusto nativo y espinoso. Cada lugar del hotel es una sorpresa. La recepción está decorada con muebles reciclables de color dorado y un gran mesón elaborado de un árbol caído de 140 años.

El proyecto surgió en un momento de inspiración de este emprendedor, quien vivía de diseñar y dictar clases en la Universidad Piloto de Colombia. Fue en una época de crisis en la que decidió hacer algo fuera de lo común.

Bethel significa casa de Dios y en su territorio se respira este ambiente en el que está inspirado todo el proyecto.

Su dueño es enfático en señalar que este proyecto es de lujo y está orientado a personas de altos ingresos. No en vano incluye habitaciones de más de $1’.000.000 la noche, y diversos planes de entretenimiento como astronomía, senderismo, cabalgata y cuatrimoto guiados. Además de cuatribrunch, desayuno flotante y cena romántica, cuenta con tres restaurantes: Pelá, Cañón y Sunset, donde se vive un ambiente sin fronteras, con una oferta gastronómica que incluye la preparación de platos en los antiguos hornos de barro.

La piscina Oasis Manantial es un lugar mágico, surge entre cactus y un cañón de arena gris, con aguas azul verdosas, especiales para el relajamiento y el descanso. Al final, un bar fresco recibe a los visitantes con cocteles de todo tipo.

La decoración de las habitaciones es única, llena de imaginación e innovación. La estructura es una cubierta artesanal plenamente ecológica. La cama de madera incluye un colchón de lujo recubierto de lencería de 320 hilos. En este lugar, los huéspedes son protegidos con un toldillo, que impide el acceso de mosquitos que afectan la tranquilidad de sus habitantes.

Las habitaciones bioeggs simbolizan los huevos de dinosaurio, ubicados en un campo abierto, con estilo aventurero. Al interior de un huevo gigante está ubicada la cama, en una estructura de mimbre elaborada de manera artesanal. Las Sunset (habitaciones), están ubicadas en un lugar estratégico, junto a un lujoso espejo de agua.

Los glampings son una especie de rancho, una tendencia nueva que fusiona el lujo con la naturaleza. En la noche, los huéspedes pueden apreciar las estrellas desde este recinto natural.

Las habitaciones bedping están dotadas de camas lujosas de 2 x 2 y colchón de lujo, cubiertas con cortinas que se pueden cerrar para disfrutar de un estuvo aventurero. También es posible alijarse en una caverna empotrada en la montaña, rodeada de lujos y detalles.

Los baños son un encierro de guadua, a cielo abierto, con toque de diseño contemporáneo y están dotadas de productos biodegradables, para uso e higiene personal.

Una recomendación: la edad mínima de ingreso al hotel es de 15 años, pues la idea es brindar una estadía segura y responsable.

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